La hermana de la reina Sofía también habría dejado parte de sus pertenencias a los otros tres hijos de la infanta Cristina
21 ene 2026 . Actualizado a las 13:15 h.Irene Urdangarin, de 20 años, sería una de las grandes beneficiadas de la herencia que ha dejado su tía abuela, la princesa Irene de Grecia, según apuntan varios medios, entre ellos Europa Press. La hija menor de la infanta Cristina asistió a todos los actos de despedida a la hermana de la reina Sofía, que moría la semana pasada a los 83 años, después de la emérita anunciase que cancelaba su agenda para acompañarla en sus últimos días de vida. Después de que el lunes fuese enterrada en el cementerio de Tatoi después de una sentida despedida en Atenas, ha trascendido que la princesa Irene de Grecia habría decidido favorecer especialmente en su testamento a una de sus sobrinas nietas, aunque siempre tuvo una estrecha relación con todos ellos.
Bautizada cariñosamente como la tía Pecu por sus sobrinos precisamente por su peculiar carácter y forma de ver la vida, Irene de Grecia habría designado como su principal heredera a Irene Urdangarin, de la que era madrina de bautismo y con la que compartía no solo nombre sino un vínculo mucho más especial (si cabe) que con el resto de nietos de la emérita. De ahí la desolación de la joven en el último adiós a su tía abuela.
Guiándose por vínculos afectivos más que por cuestiones estrictamente protocolarias, Irene de Grecia habría legado gran parte de su patrimonio a la hija menor de la infanta Cristina, aunque también habría incluido en su testamento a sus hermanos Juan, Pablo y Miguel Urdangarin, con los que habría sido bastante generosa por su cercanía con ellos, dejando fuera de su legado a la princesa Leonor y a la Infanta Sofía; y se desconoce si también a Froilán y Victoria Federica.
Irene Urdangarin era una de las más afectadas en el funeral celebrado en Atenas, donde además tuvo un papel destacado: junto a Victoria Federica y Arístides —hijo menor de Pablo de Grecia y Marie-Chantal—, fue la encargada de salir de la catedral con las órdenes que tenía Irene de Grecia tras el féretro, visiblemente emocionada. Ella portaba el collar y la insignia de la Orden del Elefante, la más prestigiosa de Dinamarca, que Irene de Grecia ostentaba desde el año 1964.
Fuera de este reparto habrían quedado tanto la princesa Leonor como la infanta Sofía, aunque no se trataría de ningún tipo de agravio, más bien por el especial cariño que tenía a los Urdangarin Irene de Grecia. No se sabe si en ese testamento figura algo para Victoria Federica, a la que se vio también muy afectada en el funeral, y para Froilán, que no acudió a las exequias por su tía abuela, como tampoco lo hizo el rey Juan Carlos por recomendación médica.