Las historias de amor de cuando Barack Obama se llamaba Barry

EFE

GENTE

Una nueva biografía del presidente de EE.UU. indaga en sus años de juventud y sus primeras aventuras sentimentales

03 may 2012 . Actualizado a las 21:52 h.

Una nueva biografía sobre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saldrá a la luz en breve y los primeros fragmentos publicados revelan detalles de su juventud y párrafos de cartas de amor que intercambió con dos novias de la época, cuando para sus amigos más íntimos era Barry en lugar de Barack.

La revista Vanity Fair ha publicado un avance del libro Barack Obama: The story en el que el periodista de The Washington Post David Maraniss escarba en la juventud y en los primeros amores del actual presidente.

Obama vivió una época de introspección y reflexión metafísica durante su estancia universitaria en Nueva York

En 1981, en el ecuador de su carrera universitaria, se mudó de Los Ángeles a Nueva York para estudiar en la Universidad de Columbia. Según el autor, Obama llegó a Nueva York con «suficiente propulsión de ambición», pero su estancia en la mayor ciudad del país se convirtió inesperadamente en un periodo de debate interno, de introspección, casi de reflexión metafísica, que compartió con sus amigos próximos pero también con sus amantes. «La soledad existencial que sentía Obama en Nueva York emergió en sus cartas a Alex McNear», escribe Maraniss en el avance en Vanity Fair. La relación con McNear, que por entonces estaba involucrada en una revista literaria, duró poco más que lo que dura un verano.

Genevieve Cook, con quien mantuvo una relación de 1983 a 1985, se convirtió en «la más profunda relación amorosa de su juventud»

Los meses veraniegos de paseos, restaurantes y museos derivaron en una relación a distancia basada en las cartas, en las que había lugar tanto la reflexión literaria como para el germen político de Obama. Acabada esa relación, en una fiesta navideña, en 1983, cuando ya había acabado sus estudios en Columbia, conoció a Genevieve Cook: ella llegó con un licor de crema, él llevaba vaqueros, intercambiaron cuatro palabras en la cocina; pero horas después, cuando Genevieve se disponía a marcharse, Barack le pidió que esperara y «en la conversación saltó el 'click'», apunta el autor de la biografía. Empezaron a verse varias veces por semana y se convirtió en «la más profunda relación amorosa de su juventud», define el autor.

Ella, hija de un diplomático australiano, parece ser ahora la mujer enigmática y sin nombre de la que el político estadounidense hablaba en su libro Sueños de mi padre. Con Genevieve Cook compartió vida hasta que la relación acabó en 1985: «Barack sale de mi vida, al menos como amante. De la misma manera que la relación fue fundada en los límites calculados y en acontecimientos cuidadosamente y racionalmente examinados, parece terminar de forma fríamente calculada», escribió Genevieve por aquel entonces.

La biografía también aborda otros aspectos de la juventud en Nueva York como su primer piso donde «la calefacción y el agua caliente escaseaban». Los compañeros de piso y él mismo recurrían a sacos de dormir y a noches de vigilia en una biblioteca pública cercana, algo que compensaban en una cafetería vecina con un desayuno completo por poco menos de dos dólares.