Unos 600 funcionarios se mudarán al nuevo edificio de San Caetano en el 2027
GALICIA
La Xunta ahorrará 600.000 euros anuales en alquileres de sedes dispersas
02 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Alrededor de 600 trabajadores de la Xunta en Santiago se mudarán en el primer semestre del año que viene al nuevo edificio de San Caetano, que se está construyendo justo enfrente, en el espacio que ocupaba la antigua estación de autobuses de la capital gallega. En estos momentos se está llevando a cabo la última fase de los trabajos de construcción y acondicionamiento del edificio. Y está previsto que a lo largo del 2027 concluya la urbanización del entorno, lo cual no afecta a los plazos del Gobierno gallego, que quiere que la mudanza se culmine en los seis primeros meses del año. «O detalle do traslado e as súas diferentes fases explicaránselle, previamente, como sempre se fai, ás organizacións sindicais e ao persoal que resulte afectado polo mesmo, coordinándose coas correspondentes consellerías e centros directivos», explican desde la Xunta.
Este cambio permitirá una reordenación de los espacios del complejo administrativo de San Caetano —inaugurado en diciembre de 1985 durante la presidencia de Xerardo Fernández Albor—, en el que algunos departamentos trabajan en áreas muy comprimidas, pero también permitirá abandonar sedes alquiladas e incluso agrupar personal de las mismas áreas competenciales que hasta ahora trabajaba disperso en distintos puntos de la capital gallega. El traslado permitirá dejar libres espacios alquilados en varias zonas de Santiago y que tienen valor de 606.000 euros anuales.
El edificio consta de dos bloques que albergan siete unidades con sus correspondientes zonas generales de archivo, almacén e instalación. La superficie construida total es de 15.267,28 metros cuadrados y se incluye la urbanización del interior de la parcela, mediante la pavimentación, ajardinamiento y plantación de distintas especies, sistema de arroyo, iluminación exterior y mobiliario.
La edificación se distribuye en cuatro niveles, dos por debajo y dos por encima de la cuota de acceso principal desde la plaza Camilo Díaz Baliño. Todas las unidades administrativas tienen la misma configuración: despachos y salas de reunión al sur, y zona de trabajo abierta al norte, con una fachada de vidrio. Al este, la fachada del edificio hacia la avenida Rodríguez de Viguri cuenta con la misma configuración que la fachada norte, sobre un zócalo de piedra, y al oeste se encuentra el acceso principal al edificio, desde la plaza Camilo Díaz Baliño, a través de una gran marquesina exterior, desde la que se alcanza el vestíbulo principal, en el que escaleras abiertas y ascensores comunican los distintos niveles.
El edificio se resuelve mediante una estructura mixta, compuesta de manera mayoritaria por elementos de hormigón y algún elemento puntual metálico. La obra cuenta con un presupuesto de 33,8 millones de euros. El nuevo edificio es una infraestructura pública contemporánea en la que arquitectura, estructura e instalaciones forman parte de una única estrategia ambiental. El objetivo es solo reducir el consumo energético y ofrecer unas condiciones de trabajo confortables y estables, optimizar los costes y garantizar la eficiencia a lo largo del tiempo.
En el nuevo edificio resulta determinante la implantación y la orientación de los espacios. Las zonas abiertas de trabajo se sitúan hacia el norte y nordeste, donde la fachada acristalada permite aprovechar una iluminación natural con menor riesgo de sobrecalentamiento y cegamiento. Los despachos y salas de reunión se orientan hacia el sur y sudoeste, protegidos mediante una envolvente más opaca, aislamiento continuo y elementos de control solar. Esta respuesta diferenciada de las fachadas reduce las necesidades de climatización e iluminación artificial.
Un espacio que dispone de un sistema de activación térmica de la estructura
Uno de los principales valores del proyecto, explica la Xunta, es la integración de un sistema de activación térmica de la estructura en las losas de hormigón. Los circuitos de agua incorporados en los forjados utilizan la propia masa del edificio para almacenar y distribuir calor o frío de manera gradual. «La estructura deja así de desempeñar únicamente una función resistente para convertirse en un gran acumulador térmico que estabiliza la temperatura interior, reduce los picos de demanda y disminuye la potencia necesaria para climatizar el edificio», explican desde la Xunta.
El sistema se alimenta mediante energía geotérmica, obtenida a través de un campo vertical formado por 63 pozos de 125 metros de profundidad y dos bombas de calor agua-agua capaces de producir frío y calor de forma simultánea e independiente.
Eficiencia
El aprovechamiento de la temperatura estable del terreno y el funcionamiento con agua a temperaturas moderadas mejoran el rendimiento de los equipos y reducen la dependencia de sistemas convencionales.
Ese principio de eficiencia se extiende también a la organización y a la vida útil del edificio, ya que la estructura modular, las particiones transformables y la coordinación entre arquitectura e instalaciones permiten adaptar las oficinas a futuros cambios sin necesidad de realizar grandes obras, gastos o consumo de materiales.