El nacionalismo encabeza una movilización en Santiago contra la gestión de la Xunta en la que se ausentó el PSdeG
14 sep 2025 . Actualizado a las 15:03 h.Unas cinco mil personas se han manifestado en Santiago este mediodía en demanda de una nueva política forestal capaz de proteger al monte gallego de la lacra de los incendios, que este pasado mes de agosto arrasaron sobre 120.000 hectáreas. La movilización ha estado encabezada por el nacionalismo, con mayoría de pancartas del BNG y de la CIG, el sindicato que ha movido a la plataforma Por un Monte Galego con Futuro, que ha convocado una protesta de la que se ausentó el PSdeG. Su líder, José Ramón Gómez Besteiro, ha preferido desplazarse hasta Vilamartín de Valdeorras, una de las aldeas arrasadas por el fuego este verano. Los manifestantes, al grito de «lumes nunca máis», el gran lema de la convocatoria, han proferido consignas para reclamar la dimisión del presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y contra el abandono del medio rural, una de las causas, entienden, de la vulnerabilidad del monte gallego a las llamas.
Antes de iniciarse la marcha, Ana Pontón, portavoz nacional del Bloque, se ha reafirmado en lo expuesto a lo largo de la última semana. La líder del BNG ha recriminado a Rueda que «non dimita pola súa neglixente» gestión en la ola de incendios y ha calificado de «temerario» que se niegue a cambiar una política forestal y de desarrollo rural «fracasada» que ha convertido el monte en un «polvorín». «Non pode ser que cando un goberno provoca coas súas políticas unha situación así, non asuma as súas responsabilidades e só bote balóns fóra», ha reprochado Pontón, quien sostiene que hay que apostar por un monte multifuncional, reduciendo el impacto de especies pirófitas, como el eucalipto.
Pontón, que no encabezaba la manifestación y que portaba una pancarta del BNG junto al resto de diputados autonómicos y el representante en el Congreso, Néstor Rego, ha mostrado su deseo de que «nunca máis volvamos ver unha situación tan dramática e tan catastrófica como a que vivimos este verán». En primera línea de la protesta, justo detrás de una pancarta de Lumes Nunca Máis que reproducía el logo de la catástrofe del Prestige con el símbolo del fuego, estaban los líderes de la plataforma convocante, entre los que se encontraba el secretario xeral de la CIG, Paulo Carril.
Aunque en principio parecía que la protesta se dirigía hacia el Obradoiro, la movilización ha concluido en A Quintana, de mucho menor aforo, que no se ha llenado y en la que había también cientos de turistas. En la cola de la manifestación iba un grupo de bomberos forestales, que han denunciado sus condiciones laborales.
Al final de la movilización se dio lectura a un manifiesto en el que se ha mostrado el rechazo a que la Xunta «siga empregando o monte galego como obxecto de especulación, ou como solo barato para as grandes corporacións multinacionais enerxéticas, pasteiras e mineiras que expulsan ás persoas do rural na procura do seu lucro privado». Los convocantes de la protesta plantean, además, la creación de un único servicio público, de gestión directa y dependiente de la Xunta, compuesto por profesionales, adecuadamente formados en prevención, extinción de incendios y otras emergencias que puedan alternar las labores de extinción en verano y prevención durante todo el año.
La plataforma, que acusó al PP de haber condenado al medio rural al abandono, calificó lo ocurrido este verano como «un Prestige interior», una catástrofe natural y económica sin «precedentes». En la protesta para reclamar una nueva política para el monte destacó la ausencia del PSdeG, pero sí participaron fuerzas minoritarias gallegas sin representación parlamentaria, como es el caso de Anova, Podemos, Sumar o Izquierda Unida, y tuvieron un especial protagonismo Adega, brazo ecologista del nacionalismo gallego, y el Sindicato Labrego Galego, el histórico sindicato agrario vinculado al Bloque.