Los universitarios de Santiago quieren pisos pese a las 500 nuevas plazas en residencias
GALICIA
La independencia se prioriza sobre las asequibles opciones públicas, aunque ello suponga enfrentarse a habitaciones que rondan los 300 euros en viviendas
14 jul 2025 . Actualizado a las 11:24 h.La imagen de estos días de estudiantes guardando cola desde las cuatro de la mañana frente a las inmobiliarias de Santiago no es más que la consecuencia de un problema estructural: la disponibilidad habitacional. Es el precio. Es la escasez de oferta. Aunque en este escenario irrumpan en Compostela las 500 nuevas plazas en residencias —principalmente privadas—, la mayor parte de los estudiantes, sobre todo los que ya no son novatos, prefieren la independencia de un piso compartido.
Es el caso de Celeste Medina. Es cierto que una plaza en una de las residencias públicas ofertadas por la USC —de 62 a 292 euros, según la renta— llegó a ser una opción para ella. O más bien una alternativa asequible ante las complicaciones de encontrar piso en la ciudad. El incumplimiento de los requisitos frustró esta posibilidad. «De todas formas, prefería un piso, es un poco más independiente que una residencia, más cómodo de escoger la ubicación y al final tienes más libertad», explica, admitiendo que el encarecimiento generalizado de la vivienda ha provocado que el económico ya no sea el argumento más convincente para inclinarse por los pisos compartidos.
Vicente Martínez, gerente de la inmobiliaria Apóstol, sostiene que el precio medio de alquiler de una de estas viviendas se sitúa en 900 euros. Esto supone que la cuota a compartir ya se mueva entre 250 o 300 euros por habitación, que puede subir si se busca una ubicación cercana a las facultades. Ante las dificultades de acceso a una habitación y la menor oferta de inmuebles en alquiler, la alternativa es encontrar el piso ideal, aferrarse a él y buscar uno mismo los compañeros de piso restantes. Esto «supone una menor rotación», asegura Martínez.
Ada Alonso es del otro bando. Abandona este curso la residencia universitaria Burgo das Nacións tras cuatro años de vida en ella. Aunque pudieron ser tres después de varias ofertas para irse a un piso con sus amigos, «la mala suerte» la condujo a permanecer un año más. «Sobre todo es una buena experiencia para los dos primeros años de carrera, que aún no conoces gente. Además es muy económica».
Para el próximo curso son 960 las plazas públicas ofertadas por el Servicio Universitario de Residencias. Pero con un objetivo marcado en el horizonte por la propia USC. Ampliar entre 25 y 50 plazas su sistema y destinarlas a jóvenes con menos recursos, que continúan siendo expulsados de la capital gallega y que ya tienen que buscar alojamiento en el área metropolitana. Para ello buscan la colaboración de las residencias privadas. A ellas se pretende derivar la reserva obligada de 80 plazas dirigidas a personal docente e investigador o invitados a congresos y que ellos mismos se deberían costear. Residentes muy temporales, pero que bloquean dichas habitaciones todo el curso.
Con todo, pequeños y grandes inversores ven futuro en el sector de las residencias en una ciudad universitaria. Lemonade Santiago reabrirá en septiembre con más de 400 plazas el edificio del viejo Hospital Xeral de Galicia, reformado por 10 millones de euros. Y en el casco histórico abrirá otra, con 14 camas.