Despertarse en los laureles

GALICIA

05 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La expresión «dormirse en los laureles» se remonta a las guirnaldas que adornaban la cabeza de los emperadores. Era un aviso, inútil en la mayoría de los casos, para que no vivieran de las rentas del pasado dejando que las hojas se marchitaran. Se conoce que los antiguos romanos ya detectaban el mal que acecha a todo líder que lleva un largo tiempo en el poder y va perdiendo poco a poco la pasión de los primeros momentos, cuando llega exhausto pero exultante a la cumbre tras una emocionante lucha contra sus adversarios en los campos de batalla de las Galias o en las urnas de Galicia.

Al no ser emperador (tal cargo no figura en el Estatuto) Feijoo no estaba vacunado contra este síndrome. Lleva muchos laureles en la cabeza y sobre todo carece de rivales que le produzcan insomnio. En Galicia se cumple la ecuación elemental según la cual cuanto más sólido es un liderazgo, más anémica es una oposición que finalmente fía su suerte futura a alguna oportuna catástrofe o a que el rival se vaya a Madrid. En el caso del presidente, al tratarse de alguien que tiene vida propia al margen de la sigla y posee devotos que emigran hacia él desde otras marcas, ese principio se acentúa. Aunque aparentemente eso es bueno para él, tiene también el inconveniente de perder un aliciente que antes lo mantenía en forma sobre el ring.

Sin embargo, no es del todo cierto que carezca de una oposición temible. La tiene, si bien no es humana ni gallega, ni siquiera cuenta con partido propio, sino que procede de China y se llama covid-19. He ahí el verdadero líder de la oposición. Carece de escaño, no se le conoce declaración alguna y llegar a algún pacto con él es más complicado que con Mohamed VI. En sentido literal y figurado, es un bicho (el virus, no el rey) con el que la oposición galaica ha intentado algún tipo de alianza para desgastar al poder, sin conseguirlo. Si los laureles empezaban a tener un efecto narcótico sobre Feijoo, la pandemia le da alas como el famoso brebaje.