El pescador y ecologista que consiguió desbloquear la cascada del Ézaro reivindica la pesca sin muerte como el mejor camino para recuperar la riqueza piscícola
12 ene 2021 . Actualizado a las 09:43 h.Si hoy en día se puede ver la cascada del Ézaro en todo su esplendor es, entre otras cosas, por la denuncia que en su día interpuso Mark Adkinson (Hyde, Inglaterra, 1952). Es una buena tarjeta de presentación para este británico galleguizado que ahora se ha empeñado en extender la pesca sin muerte.
-El Parlamento acaba de aprobar una nueva Ley de Pesca.
-Lamentablemente. Yo fui uno de los promotores de la anterior ley y estaba mejor que esta, que da más manga ancha a las eléctricas con los caudales ecológicos, que nunca lo son. De las 45 grandes presas en Galicia que deberían tener escalas y caudales ecológicos creo que solo hay una que lo cumple.
-Las eléctricas son muy poderosas.
-Bueno, con la denuncia del Ézaro ganamos a Villar Mir y a la Administración. Y tenemos otras sentencias contra Fenosa que no se han cumplido. Mire, las leyes sobre pesca en España han sido todas un cachondeo, porque no se han cumplido. Mi opinión y la de la asociación Ríos con Vida es que si no se cuidan los ríos, no hay peces. Tienen que subir los cauces para desovar y cuando hay una presa por kilómetro, es imposible que los peces estén en un entorno natural.
-Yo pensaba que el debate era pesca con muerte o sin ella.
-Para mí, sobre eso no hay debate. Hay que ir a la pesca sin muerte. Si queremos peces, tiene que ser así. Las zonas sin muerte están plagadas de truchas y las que son con muerte, están peladas. En Castilla y León es todo sin muerte excepto algunos cotos. El que quiera truchas, que las pague.
-No sé ahora, pero antes venían pescadores de Castilla a Galicia.
-Ahora vienen a matar lo que no les dejan matar allí. Como yo les llamo, son los de pescar y freír. Una trucha salvaje es demasiado valiosa para usarla una sola vez. Una trucha salvaje es una joya.
-¿Se entiende en Galicia lo de pescar y devolver?
-Tenemos que aprender, porque si no, quedamos sin nada. Dos truchas de 19 centímetros, cuando se aparean, dejan unos 20 huevos. Solo uno llega a la madurez. Si matas a la mitad de la pareja te has quedado con la mitad de la población en un año. Llevo 44 años pescando en Galicia y el cambio ha sido radical.
-Pues los ríos son una de las grandes riquezas de Galicia.
-Los pescadores sin muerte viajan por todo el mundo. Si la tuviéramos aquí, vendrían de toda Europa porque aquí tenemos una gran ventaja: truchas salvajes. Cerca de mi casa hay un tramo de pesca sin muerte y hoy tiene truchas de siete y ocho kilos.
-Pero el que la pesque tiene que devolverla.
-Hombre claro. Otra cosa son las truchas de piscifactoría, que son como los perros de Pavlov: cuando les pones comida delante, comen. Pero eso no tiene gracia. Al menos no para mí.
-Ya veo que la pesca, para usted, es una pasión.
-La naturaleza. Cuando tenía 16 años les dije a mis padres: «No sé si tendré hijos, pero sí que voy a dejar el medio ambiente mejor de como lo he encontrado. Lo he cumplido desde aquel día. Y tengo ahora 68 años.
-¿Cómo acabó en Galicia?
-Yo acabé mis estudios de genética porcina con 20 años y quise ver mundo. Me ofrecieron trabajo en Huesca y estuve allí tres años. Luego me fui a Puerto Rico. De allí vine a Galicia y luego a Francia y, 18 meses después, conocí a mi mujer, que había ido a Francia a tener experiencias aunque creo que no contaba con la experiencia que tuvo. Ni yo tampoco, ja, ja. Y ya llevamos 22 años aquí casados. Y felices.
-¿Nunca pensó en volver a su país?
-Todo lo que tengo y todo lo que amo está aquí. Este é o meu país.
-¿Cuál es el río más bonito que conoce?
-Uf. ¡Conozco tantos! Vivo al lado del puente viejo sobre el Miño en Rábade y el río aquí es una preciosidad.
-¿Sigue pescando?
-Hace seis años que no pesco por las secuelas de una enfermedad. Espero volver a hacerlo este año. También me dijeron que no podría volver a andar y ahora camino hasta tres kilómetros. No valgo para que me digan que no puedo. Soy muy huevón.
-¿Cómo explica Galicia a quienes no la conocen?
-Es mejor al revés, cuando me preguntan qué es lo que no me gusta de Galicia siempre digo lo mismo: la temporada de pesca es demasiado corta. Lo que queremos es que haya tres días a la semana sin muerte. Y si no nos lo conceden vamos a montar un pollo de cuidado.
-¿Le gusta el fútbol?
-No. Fui jugador de rugbi. Para mí, los futbolistas son unos flojos. Les das una patada y se ponen a pegar saltos para ver si llegan al área y les pitan penalti.
-¿Cuanto mide?
-1,94. Yo tengo el tamaño normal. Los demás son pequeños.
-Defínase en cuatro palabras.
-Deme una pista.
-Ja, ja.
-Cabezón, sincero, ecologista a ultranza y hombre de familia hasta donde me dejan.
-¿Sabe cocinar?
-Me encanta y dicen que lo hago bien.
-¿Un caldo?
-Por supuesto.
-¿Es de esos que dicen que los gallegos no sabemos lo que tenemos?
-Absolutamente. Cuando llegué a Galicia a trabajar en una granja de Mesón do Vento, me decían que estaba loco, que ellos se iban de aquí para tener algo y que yo venía para quedarme: Les dije: «Vivís en el paraíso y todavía no lo sabéis».
-Dígame una canción.
-Yesterday, de Los Beatles.
-¿Qué es lo más importante en la vida?
-Dejar huella.