Javier Bellido: «El ascenso fue el fin de un sueño»

El defensa bilbaíno formó parte del mítico bloque que logró el ascenso del Compos a la Primera División hace 26 años. Hoy dirige una residencia de mayores en Ribeira


Se ganó el corazón de la afición celeste con el apodo de El muro de San Lázaro. Tanto, que Javier Bellido Plaza (Bilbao, 1966) continúa residiendo en la ciudad del mismo equipo con el que se coronó en su carrera deportiva hace 26 años. El histórico defensa del Compos -cuando aún era la Sociedad Deportiva Compostela- fue una de las piezas clave del bloque que logró el ascenso a Primera División en la temporada 1993/94. Después, nunca se desvinculó de Galicia, ya que es el director de la residencia de mayores ribeirense La Rectoral de Artes desde hace 15 años.

Con pasado en las categorías base del Athletic, el sueño deportivo del bilbaíno comenzó con 19 años, con la llamada de Iñaki Sáez para incorporarse al filial rojiblanco y su estreno en la Segunda División. Las filas del Eibar y del Elche supusieron sus siguientes destinos hasta que recibió la llamada celeste en 1991.

Cuando se le pregunta al zaguero por el partido que mejor atesora en la memoria adelanta que hay muchos, pero inevitablemente surge la épica promoción ante el Rayo en Oviedo (3-1): «Cuando juegas una final, la tensión es tan grande que no ves lo que tienes a más de dos metros, pero lo supuso todo. El ascenso fue el fin de un sueño».

También recuerda a la perfección a los delanteros que se lo pusieron difícil, nombres de la élite como los de Ronaldo, Romario, Raúl o Zamorano; así como los terrenos de juego más especiales: «Lógicamente, debería decir que el Nou Camp o el Bernabéu, pero para mí llegar a Bilbao y jugar en San Mamés con otra camiseta, en un campo en el que no llegué a debutar, fue el momento más importante», rememora Bellido con ilusión sobre el recibimiento brindado en el País Vasco, para señalar que «con el Compos me quité la espina».

«Había un grupo de jugadores muy comprometidos»

Bellido estuvo con los celestes en las buenas y en las malas, cuando regresaron a Segunda tras la derrota contra el Villarreal en 1998. «Había un grupo de jugadores muy comprometidos, sabíamos exactamente cómo respiraba cada uno», afirma, de aquella época previa a la polémica del impago de Caneda y el 2001 en el que colgó las botas.

«Quería quedarme con el fútbol de las categorías altas, porque este ya me lo había dado todo», destaca el exjugador, que tras retirarse comenzó a entrenar en el Fátima, un club local.

La profesión de su mujer, la amistad con el mecenas Javier Expósito y la belleza del entorno natural de Artes guiaron sus pasos a su actual trabajo. Bellido reconoce que ya hace un tiempo que el golf sustituyó a las tardes de diversión como veterano, pero explica con orgullo que su hijo juega en el Estradense. Y, bonita sorpresa, de defensa.

Aunque confiesa que se enteró del mote tarde, «un halago», El muro de San Lázaro mantiene un ojo puesto en el Compos de Yago Iglesias, del que indica que «tiene una solidez que será clave de cara a una futura promoción». Y de eso sabe algo.

Fui

Una pieza clave en el ascenso del Compostela a Primera en el curso 1993/94

Soy

Director de la residencia de mayores ribeirense La Rectoral de Artes

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