Martín Pita: «Me retroalimento mucho»

El director de Aenor para la zona atlántica pone en valor el esfuerzo de modernización de Galicia y admite su gran pasión por el Dépor


Martín Pita (A Coruña, 1962) lleva muchos años en Aenor, una firma que evalúa y certifica la calidad de las empresas. Conoce, pues, a fondo la evolución que ha vivido Galicia y el lugar que ocupa en el mercado. Pulcro y cuidadoso agradece cuando la charla gira hacia el fútbol, la que parece la más intensa de todas sus pasiones.

-Explique un poquito que es eso de Aenor.

-Nosotros nacimos para que las empresas españolas pudieran tener una especie de tarjeta de visita que les permitiera salir a competir pero yo creo que hoy en día lo que somos es un sinónimo de confianza. Nosotros tenemos una serie de procedimientos de certificación: auditorías, inspecciones...

-Galicia calidade, ¿no?

-Galicia es un ejemplo de transición de un país que quería ser competitivo y, en muchos sectores, lo ha logrado. Quedan muchas cosas por hacer, pero lo que se ha hecho en Galicia en estos 30 años ha sido impresionante. Hay muchísimos casos de éxito.

-¿Qué diría que proyecta Galicia en el exterior?

-Se hacen muchos esfuerzos para promocionar la marca España y hay empresas gallegas metidas ahí. Lo que sí puedo decir es que la palabra Galicia, dentro de España, genera confianza en calidad del producto y en el empresariado, que es visto como muy confiable.

-Ustedes certifican calidad, pero da la impresión de que el consumidor prefiere el método usar y tirar.

-Calidad no es lo mismo que durabilidad. No le puede pedir que duren a unos platos de cartón, por ejemplo. Nosotros verificamos que el producto o el servicio cumple las especificaciones que el fabricante dice que tiene que cumplir.

-Luego está eso de la obsolescencia programada...

-A veces la obsolescencia llega por las novedades. Lo vemos en algunos sectores, como la electrónica. Los hábitos de compra cambian y exigen novedades.

-Por cierto, ¿usted compra en bazares asiáticos?

-Sí, claro. Si hay tantos, será porque tienen éxito.

-A usted le asocian más con el Deportivo.

-Ya ve. Puedes estar 30 años dedicado a un trabajo y no existes y luego estás dos días en el fútbol y mire.

-Nunca entiendo muy bien por qué se meten en esos avisperos.

-Y mire que nunca me gusta meterme en órganos de gobierno. Ni en las comunidades de vecinos. Pero... el Deportivo es una de mis grandes pasiones, con mi familia y mi trabajo. Mi padre me hizo deportivista e iba al campo con 8 años. Mi madre era socia desde 1949.

-¿Usted jugó?

-Lo intenté en varios equipos. Tenía pasión, pero no tenía calidad.

-¿Lo pasó mal cuando estuvo en el Consejo del Dépor?

-Sí, en algún momento lo pasé mal, porque entramos en una organización descapitalizada y hubo que reconstruirla como empresa casi desde cero.

-¿Se va a salvar el Dépor?

-Absolutamente. Fernando Vidal [nuevo presidente] es un gran deportivista. Estoy seguro de que le va a ir bien y de que el Deportivo se salvará sin problemas.

-Ahora viaja mucho.

-Sí, paso bastantes horas en el coche porque, además, tengo que viajar por todo el norte de España y Portugal y no es una zona que se distinga por el transporte público, la verdad. Y luego, por las noches, termino mi jornada laboral en los hoteles.

-Tanta conectividad es una esclavitud.

-Es tremendo, sí.

-De multas ¿qué tal va?

-Soy muy tranquilo en la conducción y me conozco todas las rutas. Algunas cosas podría hacerlas desde aquí, con videoconferencias, por ejemplo, pero me gusta estar con la gente. No hay que perder eso, no podemos dejar que las herramientas tecnológicas acaben con el trato personal.

-Defínase un poco.

-¡Qué difícil! Soy una persona normal. Tranquilo... me gusta mi trabajo. Me retroalimento mucho y por eso tengo la misma pasión que cuando tenía 28 años. Para desilusionarse siempre hay tiempo. Me gusta mucho estar con mi familia, me gusta Galicia y... me gusta el Dépor. Y soy un auténtico fan del equipo femenino.

-¿Qué es lo último que se ha comprado?

-Una colonia para mí.

-¿Diría que es coqueto?

-Coqueto no, moderadamente cuidadoso, ja, ja.

-Si tuviera que llevar un solo regalo de Galicia a alguien que viva fuera, ¿qué le llevaría?

-Tal vez un cuadro con una foto de un atardecer sobre alguna de las rías gallegas. Eso es espectacular. También podía ser una botella de vino o una camiseta del Dépor, ja, ja.

-¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?

-Me gusta cocinar. Y me relaja muchísimo.

-Y si fuera a una isla desierta con un solo enchufe, ¿qué aparato eléctrico se llevaría?

-Una tele para ver al Dépor.

-Dígame una canción.

-El himno gallego. Recuerdo que lo escuché en La Habana, en su centenario y fue la vez que más me emocioné escuchando una canción.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La salud y la felicidad.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Comentarios

Martín Pita: «Me retroalimento mucho»