Dorribo, el fin de una época de campeones

El auge y caída del cerebro del caso Campeón ejemplificó un modo de hacer negocios que marcó una década en Lugo

Dorribo, saliendo de una comparecencia en los juzgados en el año 2012
Dorribo, saliendo de una comparecencia en los juzgados en el año 2012

Lugo / La Voz

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que Lugo estaba de moda. Las grúas invadían la ciudad y Carlinhos Brown llenaba un San Froilán que saltaba fronteras. Era la bonanza que permitía que se hiciesen negocios en locales glamurosos, con el amparo de todo tipo de gobiernos. Las visitas reales y de políticos de Madrid daban lustre a Lugo. El Breogán se codeaba en la ACB y el Arde Lucus despegaba. Era la primera década de este siglo y Jorge Dorribo fue su protagonista principal.

Dorribo en una reunión de trabajo en el 2006, en su época dorada como empresario
Dorribo en una reunión de trabajo en el 2006, en su época dorada como empresario

Con la muerte el jueves en Barcelona de este empresario, nacido en Lugo hace 54 años, finaliza una parte de aquellos años de campeones, como le gustaba a Dorribo llamar a sus entonces amigos. No lo tuvo fácil para entrar en los círculos empresariales. Era un advenedizo. Su falta de pedigrí, que le causó desplantes, lo suplió con su mayor virtud: llamar la atención con sus ideas, entonces emprendedoras. Pero toda su energía, incluso física, necesitaba de un mentor: Francisco Cacharro. Para el recuerdo queda la presentación -con jeques incluidos, en mayo del 2006 en la Diputación- de un acuerdo con los Emiratos Árabes, donde la empresa que fundó en 1998, Nupel, construiría una fábrica de antibióticos y antiinflamatorios. Todo humo. Igual que sus anuncios sobre medicamentos genéricos o un centro de oncología, el Laboratorio de Biología Molecular, que duró dos meses. Dorribo seguía con su aparente imperio y con su vida ostentosa: un yate en las Rías Baixas, una mansión llena de antigüedades, una amplia gama de Porsches, Ferraris y Maseratis y un helicóptero que lo llevaba a la cima de su mundo, el campeonato mundial de ralis, donde compitió con un equipo lucense.

Muerto políticamente Cacharro, Dorribo no tuvo problemas para entrar en las puertas de gobiernos de PP, PSOE y BNG. ¿Quién se iba a oponer a un empresario que ampliaba instalaciones para producir 30 millones de unidosis de antisépticos y vacunas para el mercado internacional? Además, Dorribo, que había sido consejero del Breogán con Lence de presidente -este dejó en el 2005 una frase premonitoria: «Toda la vida apoyé a todo el mundo, pero Jorge es un enfant terrible y lo que ocurre con él es superior a mí»- promovió iniciativas que le dieron estima social y política, y así fue empresario del año en el 2006 o Civis Honoris en el Arde Lucus del 2010.

Registro ordenado por la jueza Estela San José en la empresa Nupel en el 2011
Registro ordenado por la jueza Estela San José en la empresa Nupel en el 2011

Pero la crisis rompió su sueño y Lugo despertó. En marzo del 2011 salían rumores sobre las deudas de sus empresas y en mayo era detenido por la jueza Estela San José acusado de fraude en subvenciones, blanqueo de capitales y falsedad documental, entre otros delitos. Nacía el caso Campeón, que se sumaba a otros mediáticos. Dorribo no aguantó la cárcel y en agosto tiró de su manta, e inculpó a políticos, como José Blanco y Fernando Blanco, así como un año después al alcalde Orozco. De toda aquella declaración, que le sirvió para salir de prisión, nunca se pudo demostrar nada, y los aludidos, tras años de calvario judicial, quedaron limpios.

Mientras esperaba el juicio, Dorribo se asentó en Vigo e intentó abrir negocios de todo tipo, tanto en Portugal como en el Mediterráneo. En el 2017 se sentó en el banquillo de la Audiencia, junto a otras 12 de las más de 50 personas investigadas, y aceptó casi seis años de cárcel y seis millones de multa, aunque era insolvente: «Me he quedado sin nada, me lo han quitado todo». Un recurso ante el Supremo tenía en suspenso su ingreso en prisión, esa a la que un día de agosto del 2011 abandonó a cambio de unas acusaciones que hace seis meses llegó a reconocer que en algún caso no eran verdad. Así fue Dorribo, la estrella de una época de campeones.

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