El telescopio que apunta al techo

La Casa da Ría, concebida como un referente en educación ambiental, apenas ha tenido actividad en 17 años

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ribadeo / la voz

Puro esperpento: un observatorio astronómico al que no se le abre la cúpula. Un telescopio apuntando al techo de metal. Así durante años, sin ponerle remedio; sin que ni siquiera alguien se lo plantease.

Cincuenta y cinco millones de las antiguas pesetas. Fue lo que costó construir la Casa da Ría de Ribadeo, con salas de exposiciones, despachos, un salón de proyecciones y un moderno observatorio astronómico, entonces el primero en la provincia de Lugo. Era la guinda a una política medioambiental de la que Ribadeo era pionero en Galicia. No es exageración. Sus Xornadas Medioambientais decanas en España, abandonadas también hace años, aún hoy son recordadas en los ámbitos especializados. La Casa da Ría se construyó en el área recreativa de Santa Cruz, en un terreno cedido por la comunidad de montes. Una asociación, Xerfa, cedió el primer telescopio. Las sinergias funcionaban y el 5 de junio del 2001, en el acto inaugural, el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, puso al Eo como ejemplo de la riqueza natural gallega.

Francisco Rivas era el concejal de Medio Ambiente cuando se estrenó la Casa da Ría. Después, en su dilatada trayectoria política llegaría a ser director general de Medio Ambiente en el Principado. A él se atribuye el grueso de las gestiones para conseguir que la Xunta financiase la Casa da Ría. «As cousas non se fan porque haxa que gastar cartos. Era unha obra moi demandada. Había que valorizar a ría de Ribadeo, e acudiron moitos centros escolares a ver as instalacións; houbo cursos, moitas cousas. Pero ten que haber un proxecto educativo detrás, con persoas responsables. Hai políticos que fan as cousas para saír nos medios de comunicación e outros que traballan para darlle continuidade ás cousas que funcionan. O traballo vese andando, e así está agora aquilo, como para volver a construílo».

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Rivas dejaría la concejalía en el 2003, cuando el PP perdió el gobierno de Ribadeo. Con un nuevo bipartito al frente, PSOE-BNG, la actividad de la Casa da Ría fue decayendo, relegada a un papel testimonial, como sede de algún curso o reunión. En los últimos años nada se ha hecho. Y a nadie parece ya molestarle.

Pero la situación del observatorio supera cualquier despropósito. En el año 2003 la cúpula quedó entreabierta al sufrir una avería en el sistema eléctrico. Desde el Concello ni siquiera se molestaron en cerrarla, de modo que la agrupación Xerfa, propietaria del telescopio, decidió trasladarlo a la planta baja de la Casa da Ría para que la lluvia no lo deteriorase. Ante semejante bochorno, la cúpula fue cerrada, pero no reparada. Hubo que esperar seis años, hasta el 2009, para que el observatorio volviese a usarse, con un curso organizado por el Concello y el Observatorio Astronómico Ramón María Aller.

Siguieron algunas actividades más, pero fue un espejismo. A trompicones, ni la Casa da Ría ni el observatorio han tenido una mínima programación que justifique su existencia en estos años, en que ha sido más noticia por pintadas, goteras y el abandono. Y ello a pesar de que de la disposición de los ribadenses no se puede dudar. Hasta fue cedido un segundo telescopio que habían ganado alumnos del colegio Sagrado Corazón en un concurso en la Casa de las Ciencias.

La Reserva de la Biosfera

Tampoco prosperó la iniciativa del actual alcalde, Fernando Suárez Barcia (BNG), cuando en el 2010 propuso la Casa da Ría como sede de la Reserva de la Biosfera del Río Eo, Oscos y Terras de Burón. Salvo Francisco Rivas, nadie atisbó en la Casa da Ría un motor para situar a Ribadeo como referente educativo en medio ambiente. Con el tiempo, el exedil no se desdice: «Tivo rendibilidade inmediata, pero había que darlle continuidade, e non se fixo», sentencia.

Fernando Suárez aplica un razonamiento cartesiano: «O problema son os recursos. No Concello facemos máis cousas que hai dez anos, con menos persoal. E cando podemos reforzalo dedicámolo ao prioritario, a obras, limpeza... Por outra banda, aínda que defendo o que fixeron outras corporacións, pensar nun observatorio astronómico en Ribadeo... en fin, non nos caracterizamos por ter o ceo despexado».

¿Hay futuro para la Casa da Ría y el observatorio ribadense? Planes no hay. Y el alcalde no lo oculta: «O uso que lle damos non é o desexable». Pasó el 27 de julio, el eclipse lunar más largo del siglo XXI y nadie objetó el cierre del observatorio ribadense. Pero allí sigue, en el monte de Santa Cruz, una atalaya sobre Ribadeo, para sonrojo de pocos e incomprensión de muchos.

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