David Pérez Lago, el narco que se saltó el código de honor para reducir la pena

El hijastro de Oubiña decidió en el 2006 trazar su propio camino en el mundo del narcotráfico


cambados / lA voz

Aprendió el negocio de su padrastro, Laureano Oubiña, y ahora vuelve a caer de la mano de otro de los grandes. David Pérez Lago forma parte de esa larga lista de detenidos vinculados con el narcotraficante Sito Miñanco. Pero su nombre no siempre estuvo ligado al de otros. Fue en el 2006 cuando decidió trazar su propio camino: lo hizo cambiando el hachís por la cocaína en una operación que no salió según lo esperado. El alijo de 2.000 kilogramos procedente de Sudamérica fue incautado antes de llegar a tierra firme. Pérez Lago ya tenía a sus espaldas una condena por el Regina Maris y decidió agarrarse al protocolo activado por las fiscalías para alcanzar acuerdos de conformidad sin llegar a juicio. Fue el primero en romper con el código de honor de los narcos, que premia el silencio. El soplo fue hacia abajo: redujo su pena de prisión en once años pero se llevó por delante, entre otros, a la que era su novia y abogada, Tania Varela, que a día de hoy se encuentra en paradero desconocido. 

El hijo de Esther Lago, que Oubiña trató como propio, aunque ahora reniega de él, amasó con el narcotráfico una importante suma de dinero. Con el acuerdo llegó también el decomiso de bienes como el chalé, valorado en 400.000 euros, que se estaba construyendo en Aguete (Marín) y el de otro en Madrid. Es uno de los grandes de la llamada segunda generación.

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