La asamblea que evidenció la división del PSOE en Ferrol

carmela lópez FERROL / LA VOZ

GALICIA

CESAR TOIMIL

El interés por el timón de la ejecutiva local puso al descubierto hasta cuatro facciones en el partido

02 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la vista puesta en las municipales, la asamblea para la elección de la nueva ejecutiva del PSOE en Ferrol mostró cuál es la situación actual del partido. Hasta cuatro candidaturas, representando a facciones muy encontradas de militantes, estuvieron a punto de concurrir a unos comicios en los que salió victoriosa, aunque por la mínima, Beatriz Sestayo, al obtener 96 votos, sobre los 95 de su rival, el senador Ángel Mato. A pesar de que el resultado ha sido recurrido, Sestayo vuelve a ostentar hoy en día la secretaría general del partido, con toda la legalidad que le da esa mayoría salida de la urna.

La brecha abierta en el seno del PSOE local parece insalvable y no alcanza solo a las cabezas visibles, sino que llega hasta la misma base de la militancia. Así se evidenció durante la asamblea a las puertas del centro Carballo Calero, con enfrentamientos dialécticos entre valedores de uno y otro bando, que en algún momento estuvieron a punto de llegar a las manos. Y es que a estas elecciones se llegó con una división que nunca antes se había dado, a pesar de que el socialismo ferrolano nunca se caracterizó por su unidad. La elección de la nueva ejecutiva desveló cuatro facciones. La liderada por Sestayo; la de Ángel Mato, firmemente respaldada por los históricos del partido; la de Manuel Cendán; y la que, según su portavoz, Antonio Golpe, tenía previsto presentar Izquierda Socialista, aunque al final desistió.

La situación se recondujo el último con unos sorprendentes pactos. Así Sestayo llegó a entregar la vicesecretaría y portavocía a Antonio Golpe, que en junio del 2015 criticaba de ella su «exceso de protagonismo» como secretaria general, la culpaba de introducir independientes en los puestos de salida de la lista e incluso llegaba a decir que había fotos en las que se veía a concejales en comidas con empresas que después fueron adjudicatarios de contratos del Concello. El portavoz de Izquierda Socialista, ahora segundo de Sestayo, había realizado esas declaraciones tras dimitir de la anterior ejecutiva, junto con María Jesús Santalla, de la misma corriente crítica. Unos días antes habían renunciado, también por diferencias con Sestayo, Manuel Cendán y Eva Martínez, que ahora concurrieron con Mato. Sobre la relación entre la reelegida secretaria general y el que fue su oponente en estas elecciones, las diferencias parecen insalvables. En la asamblea no se dirigieron la palabra e incluso rehuyeron estar cerca uno del otro para que no los captaran los fotógrafos, a pesar de que en su día estuvieron juntos en el sector crítico contra el alcalde socialista Vicente Irisarri.

A esas disensiones internas, que siempre hubo en mayor o menor medida, se atribuye la progresiva pérdida de votantes. De hecho, en las dos primeras elecciones de la democracia hubo un alcalde socialista -8 y 11 concejales-, en la etapa de Irisarri (2007-2011) llegaron a tener nueve ediles, en el siguiente mandato bajaron a siete y en este último a cinco, de los que dos se quedaron con Ferrol en Común.