¿Por qué no ha vuelto a nevar como en enero de 1987?

Xavier Fonseca Blanco
XAVIER FONSECA REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

LOLITA VAZQUEZ

La última gran nevada en Galicia colpasó ciudades como Vigo o A Coruña ¿ Qué es necesario para que se repita?

25 ene 2018 . Actualizado a las 16:57 h.

El frío polar permitirá que la cota de nieve descienda hasta los 600 metros de altura en Galicia. Hoy los avisos amarillos por acumulaciones de cinco centímetros afectan a la montaña de Lugo, provincia de Ourense e interior de la provincia de Pontevedra. También podría caer en localidades como A Cañiza o Entrimo, situadas a unos 550 metros sobre el nivel del mar. Ahí la nieve no es un fenómeno habitual, pero tampoco tan extraño. Suele asomarse en episodios de aire polar. Más complicado es que lo haga por debajo de esa cifra.

En el mapa de la temperatura del aire a 1500 metros de altura se aprecia cómo el azul ( más de 10 grados bajo cero) invadió Galicia entre el 13 y 14 de enero de 1987.
En el mapa de la temperatura del aire a 1500 metros de altura se aprecia cómo el azul ( más de 10 grados bajo cero) invadió Galicia entre el 13 y 14 de enero de 1987.

Las grandes nevadas parecen cosa del pasado, incluso en las zonas de montaña. «Os máis vellos contan como antes se facían túneles pola neve para ir dunha casa a outra. Eu recordo hai vinte anos que quedei incomunicado durante catorce horas. Nada diso volveu pasar», comenta José Luis Raposo, alcalde de Pedrafita do Cebreiro. Los gallegos que viven cerca de la costa deben remontarse varias décadas para recordar nieve en abundancia.

El anticiclón sobre Islandia contribuyó a que la región más gélida de la masa fría y húmeda procedente del Ártico (representada de color azul oscuro) llegase a la comunidad.
El anticiclón sobre Islandia contribuyó a que la región más gélida de la masa fría y húmeda procedente del Ártico (representada de color azul oscuro) llegase a la comunidad.

Una fecha está en la mente de la inmensa mayoría: enero de 1987. El mapa que ilustra esta información muestra la configuración atmosférica de aquella nevada histórica. «La línea de -10 grados a 1.500 metros de altura sobre Galicia fue muy determinante» explica Juan Taboada, de MeteoGalicia. Esa intensa nevada colapsó el centro urbano de A Coruña y Vigo, ciudades muy poco acostumbradas a este fenómeno, aunque el ambiente en las calles era festivo. Todos creían estar asistiendo a una especie de milagro.

La nieve a nivel del mar en Galicia no es una quimera, sobre todo en la costa norte. En el último mes se ha visto en el Cantábrico. Solo es necesario que las altas y bajas presiones se pongan de acuerdo, como lo hicieron en 1987. «Necesitamos una dorsal anticiclónica que se extienda desde Azores al norte y una vaguada que baje desde Islandia y llegue a la península. Con esa configuración llega aire Ártico marítimo», añade Taboada. Ahora mismo tenemos aire polar pero ni lo suficientemente húmedo ni gélido. Habrá que seguir esperando para ver a Galicia vestida de blanco.

A Coruña amaneció teñida de blanco el 14 de enero de 1987. La nieve provocó grandes contratiempos en el centro de la ciudad
A Coruña amaneció teñida de blanco el 14 de enero de 1987. La nieve provocó grandes contratiempos en el centro de la ciudad Xosé Castro

El carácter histórico de la nevada de 1987 reside en que también nevó de forma intensa en las Rías Baixas. En la imagen se puede ver el manto blanco en O Salnés
El carácter histórico de la nevada de 1987 reside en que también nevó de forma intensa en las Rías Baixas. En la imagen se puede ver el manto blanco en O Salnés Adela Leiro

¿Volverá a pasar realmente? En el contexto actual de calentamiento, la nieve es el primer hidrometeoro afectado. «Las últimas tesis sobre la circulación atmosférica en el hemisferio norte afirman que debido al mayor calentamiento del Ártico es probable que la corriente en chorro se ralentice provocando oscilaciones más amplias. No deberíamos descartar, ni mucho menos, configuraciones de dicha corriente que provoquen entradas importantes de aire frío y húmedo procedentes del Ártico», apunta Francisco Infante, delegado de la Aemet en Galicia.