¿Cuándo es una broma y cuándo una novatada?

T.M. SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

05 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«No, si son bromas». Esa es, quizá, la frase más escuchada a la hora de justificar las novatadas, junto a la de que no se obliga a nadie a participar en esas actividades. Pero no. Las bromas y las novatadas no son lo mismo. Para nada. La investigación de Ana Aizpún y de Ana García-Mina Freire deja bien claras las diferencias entre lo que es una broma de mejor o de peor gusto y lo que se convierte en una situación dominada por la coacción y la sumisión, o lo que es lo mismo, una novatada.

Porque eso, la situación de abuso de poder, es lo que define la novatada. Que además no ocurre en cualquier lugar y en cualquier momento, sino que está circunscrita a un ámbito temporal concreto -el primer mes del curso- y a un contexto determinado -el colegio mayor, la residencia, la facultad...- y se realizan en secreto porque están prohibidas.

Esas son algunas de las diferencias que establece la investigación de Aizpún, pero hay más. Uno de los rasgos fundamentales en las bromas es que se tiene en cuenta al receptor, hay empatía. Y quien las recibe puede a su vez hacerlas. En el caso de las novatadas, solo el veterano puede cebarse con el recién llegado. Nunca al revés. Y ese receptor de la novatada, en ocasiones, no puede parar lo que está ocurriendo, mientras que en el caso de las bromas sí. Otro de los rasgos que las diferencian son las potenciales consecuencias. En el caso de las novatadas, esas consecuencias negativas pueden darse. En el de las bromas, no.