Las universidades gallegas han dado más de 300.000 títulos en 30 años

Cuatro de cada diez titulados han estudiado una carrera de ciencias sociales

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santiago / la voz

Cuelgan en miles de paredes. Los hay de Derecho, de Telecomunicaciones, de Medicina y de Arquitectura. La inmensa mayoría los ha expedido Juan Carlos I. Aunque desde hace unos años, quien figura es su hijo, Felipe VI. Son los títulos universitarios, ese documento que acredita que uno ha superado la enseñanza superior. Que es licenciado, diplomado, ingeniero o ingeniero técnico o graduado. O ha terminado con éxito un máster. En los últimos 30 años, los rectores de las tres universidades gallegas han estampado su firma en nada menos que 307.992 títulos universitarios. Y aunque las matemáticas arrojan una media de 10.000 titulados por año -y que prácticamente uno de cada diez gallegos posee en la actualidad algún título de enseñanza superior-, lo cierto es que las cifran han variado mucho a lo largo de las tres últimas décadas.

El máximo histórico se produjo en el curso 2013-2014, cuando de las facultades gallegas salieron 13.317 egresados. El mínimo está en 1986, un curso que terminó con 3.970 titulados en Galicia. Por aquel entonces había menos facultades y menos títulos. La de Santiago era la única universidad de Galicia, pero ya estaba en marcha el proceso que culminaría con la llegada de la década de los 90. Santiago dejaría paso a otras dos instituciones académicas de enseñanza superior y a siete campus, uno por cada ciudad gallega. 

Titulados desde 1990

Los primeros titulados por la Universidade de Vigo y la Universidade da Coruña empezaron a aparecer en el curso 1989-1990, según los datos estadísticos del Ministerio de Educación. Aquel curso, acabaron sus estudios superiores más de 4.000 alumnos en las facultades de la universidad compostelana, a los que hubo que sumar cerca del millar de títulos que por primera vez llevaban en sello de la Universidade de Vigo y la de A Coruña. La barrera de los 2.000 titulados la superó la universidad herculina en el año 1995, mientras que Vigo lo hizo dos años después, cuando casi se acercó a los 3.000 titulados.

¿Qué han estudiado la mayoría de los universitarios de Galicia? Enseñanzas de la rama de Ciencias Sociales. En el año 1985, el primero del que dispone datos el Ministerio de Educación, casi dos de cada cinco licenciados habían estudiado una carrera de Ciencias Sociales. Fueron 1.776 los licenciados de esa área del conocimiento frente a los 166 que habían completado estudios de Ingeniería. Las Ciencias de la Salud habían dado 921 titulados, mientras que 742 universitarios habían salido de carreras de Humanidades.

Las cifras son muy distintas a las del curso pasado, pero las proporciones en el caso del área con mayor número de alumnos se mantienen. El curso pasado las universidades expidieron 12.162 títulos, teniendo en cuenta los grados, las antiguas licenciaturas y diplomaturas y los másteres. El 46 % correspondían al área de las Ciencias Sociales y Jurídicas, en la que se titularon 5.631 personas. Cosa diferente es la proporción de titulados en carreras técnicas y en aquellas de Humanidades. Los números se han invertido. El 23 % de los que finalizaron estudios el pasado curso lo hicieron en alguna ingeniería o arquitectura, hasta llegar a los 2.800 egresados. En cambio, la cifra de titulados del área de Humanidades sigue prácticamente igual que la de aquellos años 80. Terminaron sus estudios 867 personas, lo que supone apenas el 7 % del total. ¿Cuál es la explicación? Que el mundo ha cambiado. Ha cambiado mucho. Y mientras las Humanidades pelean por seguir siendo interesantes para unos alumnos que no le ven acomodo en el actual mercado laboral, la oferta de las carreras técnicas no ha parado de aumentar en Galicia -solo el campus de Vigo oferta nueve ingenierías distintas- y en algunas de ellas el paro es cero. Incluso menos, porque no salen titulados suficientes para la demanda del mercado laboral. 

Santiago y Vigo, a la par

La evolución del sistema universitario gallego también ha cambiado el equilibrio entre las tres universidades. Si en los noventa, con los dos nuevos rectorados arrancando motores, por cada titulado en la Universidade de Vigo había cuatro que tenían un diploma expedido por la USC, en la actualidad de los campus de Ourense, Pontevedra y Vigo salen prácticamente el mismo número de titulados que de las facultades ubicadas en Santiago y en Lugo. A Coruña también ha aumentado su número de titulados en los últimos treinta años, pero a menor ritmo. El curso pasado acabaron sus estudios en las aulas de A Coruña y Ferrol 3.515 universitarios.

Académicos, políticos y comunicadores han salido de las aulas gallegas

La orla de titulados ilustres de las universidades gallegas es muy amplia e incluye a científicos, políticos, académicos, comunicadores y artistas de todas las generaciones. 

usc

Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno caminó los pasillos de la Facultade de Dereito compostelana hasta que en el año 1978 se licenció en Derecho. Compostelano de nacimiento y pontevedrés de adopción, fue ministro de diferentes carteras de los gobiernos de José María Aznar entre 1996 y el 2003. Entre el año 2000 y el 2003 fue vicepresidente del Gobierno.

Darío Villanueva. El presidente de la Real Academia Española estudió en las aulas compostelanas y obtuvo su licenciatura en Filología Románica en 1972 en la misma facultad de la que con posterioridad sería decano. También fue rector de Santiago entre 1994 y el 2002.

Martín Barreiro. El presentador del tiempo en Televisión Española se licenció en Física en la USC en el año 2003. Un año antes de terminar, en el 2002, inició su carrera vinculado a Meteogalicia y comenzó a presentar el tiempo en la TVG. En el año 2010 pasó a formar parte del equipo de El Tiempo de Televisión Española.

uvigo

María Castro. Actriz, presentadora, bailarina y exgimnasta, María Castro estudió en la Universidade de Vigo, en la que obtuvo la licenciatura en Ciencias da Actividade Física e do Deporte. Además, tiene la diplomatura en Magisterio especialidad Educación Física. De hecho, antes de dedicarse por entero a la interpretación, ejerció como profesora de gimnasia durante un período breve de tiempo. 

udc

Esteban García Vilasánchez. El actual presidente de Navantia estudió Enxeñería Técnica Naval en el campus de Ferrol. Inició su carrera profesional en 1990 en el área off shore de Navantia. En el 2004 fue nombrado director de Reparaciones de Ferrol-Fene, y en el 2009 alcanzó el puesto de director del astillero de construcción naval de Ferrol-Fene. El nombramiento como presidente de la empresa pública se produjo en abril de este mismo año. 

El diploma de grado en Galicia es 95 euros más barato que en Cataluña

Un graduado en Historia, por ejemplo, pagará en la Universidad de Barcelona 95 euros más que en Galicia por obtener el mismo diploma, el que acredita que ha completado estudios de enseñanza superior. Los decretos de precios públicos, que tanto dan que hablar en lo que a matrícula universitaria se refiere, también afectan a la expedición de este tipo de documentos. Cataluña es la comunidad más cara del Estado. Obtener el título supone desembolsar este curso 218,15 euros. En Galicia, esa misma gestión cuesta 123,10 euros. No es la comunidad más barata. Castilla-La Mancha ha fijado la tasa en 115 euros. Por encima de los 200 euros están también Castilla y León (el título de grado cuesta 214,05 euros) y Murcia, con una tasa de 215 euros este curso.

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Víctor Freixanes: «Santiago era un crisol de todas as xentes de Galicia» 

tamara montero

«Non sei o número de estudantes, pero dende logo era unha universidade máis manexable». Víctor F. Freixanes, escritor, periodista, profesor y presidente de la Real Academia Galega vivió el Santiago, y la Universidade de Santiago, de los setenta. En las rúas compostelanas se mezclaban estudiantes de Palestina y Siria con alumnos llegados de Ponferrada, de Asturias, del País Vasco y de todos los rincones de Galicia. «Era unha universidade onde confluían e embocaban todas as xentes de Galicia. Era un crisol, era un fervedeiro de xente, e atopabas a Galicia que nin ti mesmo recoñecías». Era la idea de una universidad «que fundía nunha especie de discurso común a todos os galegos e galegas» que ya no existe. «Agora temos unha concepción como se todo o mundo quixera ir á universidade en zapatillas, da universidade no portal da casa». De ese discurso único se ha pasado a «unha dispersión enorme. E creo que iso foi un erro. Podía haber unha única universidade e distintos campus». Se aprendía más, mucho más, en la pensión de Antonia, de Chantada, que en los bancos de la actual Facultade de Historia. Y en el Burgo das Nacións, en la que compartían habitación Mariano Abalo y Luís González Tosar y Ramón Villares y Xosé María Palmeiro. ¿Y hoy? «Creo que o sistema debera facer unha reflexión profunda de racionalización e que as universidades non compitan. Sempre cunha vocación internacional», dice.

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María Dolores Mayán: «La investigación es el atractivo de una universidad»  

«Adoro Santiago, es mi ciudad del alma. Tengo que ir de vez en cuando porque tengo morriña. Ahora me encanta A Coruña, pero Santiago tiene algo especial y seguramente sea de los años universitarios». María Dolores Mayán, investigadora biomédica en la UDC, llegó a la Facultad de Farmacia de la Universidade de Santiago casi de rebote. Ella quería estudiar Medicina, pero no entró. «Mis padres me dijeron que por qué no intentaba Farmacia, que tiene un poco de química, de biología, de medicina». Se matriculó con la idea de cambiarse. Pero ya no pudo dejarlo. «Me encantó esa mezcla entre biología, química y medicina». En cuarto curso ya estaba trabajando en el departamento de bioquímica y biología molecular. «Empezó a entrarme el gusanito de la investigación. Y fue mi rama». Se licenció en el año 2000, aunque el vínculo con la USC nunca lo ha perdido del todo. Colabora con los investigadores compostelanos, «y conozco a gente de los centros de investigación, del Cimus (medicina) y del Ciqus (química)». Recuerda Mayán que cuando ella estudiaba «era una época difícil para la investigación, pero parecía que el sistema empezase a crecer, y cuando me marché sí que aumentó la financiación. Ahora, desde la distancia, la veo muy estancada». Seguramente por los tijeretazos en I+D+i que ha dado la crisis económica de los últimos años a la ciencia. Y «el atractivo de una universidad es la investigación», por lo que deben apostar «por profesores que se también se dediquen a la investigación».

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Antonio Maroño: «La universidad debe tener conexión con la empresa» 

En 1983, Antonio Maroño Cal empezó la universidad. En A Coruña. En aquel momento, el título era todavía de la Universidade de Santiago. «Cuando yo empecé, no había ni autobús hasta allí. Te bajabas del 22 e ibas andando por la carretera de A Zapateira», recuerda el que hoy es el decano de los arquitectos de Galicia. «Estaba en clase y se estaban dinamitando los cimientos de lo que era el Colegio Universitario, que estaba enfrente». Empezaba en aquellos años la segregación universitaria, con las carreras tecnológicas estableciéndose en Vigo y A Coruña. Un proceso que se puso en marcha «por la demanda, pero también por una imagen que había entonces que estamos pagando hasta cierto punto: que cuanto más cerca de casa estuvieras mejor». Así que con la carrera de Arquitectura ya avanzada, el título pasó a ser de la Universidade da Coruña. «Las carreras técnicas marcan a la gente por escuela, más que por universidad. Así que los arquitectos éramos de la escuela de A Coruña» aunque el título antes se expidiese por la USC. Tampoco había enfoque hacia la empresa. «O era profesión liberal o trabajo para la Administración». Tener una titulación nueva también reduce la diferencia de edad entre profesores y alumnos. «Hoy hay muchos profesores dando clase que fueron compañeros míos». Y en la cafetería siguen poniéndole el café como a él le gusta. ¿Algún reto? Que las universidades tengan «más conexión con la empresa y el mundo laboral».

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Jorge Vázquez: «Temos que roubarnos enxeñeiros entre nós» 

Las buenas referencias sobre la Universidade de Vigo llevaron a Jorge Vázquez a decantarse por ella. «Si que fixen un pequeno estudo de mercado de distintas universidades, tanto de Galicia como de fóra, e a verdade é que a de Vigo tiña moi boa sona, sobre todo en informática». A este ourensano, la facultad le quedaba al lado de casa. «Os meus pais deixáronme bastante liberdade e tamén foi moi bo que os profesores non tiveran moita diferenza de idade con nós», porque había más colaboración, más amistad y refuerzo con el alumnado. En algún caso no había más de seis años de diferencia. Google comenzó a funcionar mientras Vázquez estudiaba. Se iniciaba una auténtica revolución, con lo que la facultad «era unha voráxine». Estaba todo por hacer. La de Vigo «era unha universidade moi cercana que che ía orientando pouco a pouco ao mercado laboral, tanto por conta allea como por conta propia». En esa cuenta propia acabó Jorge Vázquez, cofundador y director de la empresa de márketing en línea Redegal, que salió del grupo de la investigación en el que participaba Jorge Vázquez. Decidió que quería montar una empresa y en ello se puso en el 2004. Tras trece años en el mercado, tienen presencia en España, México, Colombia y Estados Unidos. El 90 % de su plantilla estudió en la escuela ourensana. «Que non haxa máis enxeñeiros inflúenos en non poder medrar máis rápido». Tanto, «que ás veces temos que roubarnos enxeñeiros entre nós».

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