Feijoo pide a las tres universidades una reflexión sobre el recorte de facultades

El presidente de la Xunta cree, al hilo del reajuste de la Complutense, que la oferta educativa debe adecuarse a la demanda

Las facultades públicas Las facultades públicas

Redacción, Santiago / La Voz

La propuesta de la Universidad Complutense de Madrid de reestructurar su organización para pasar de las 26 facultades que tiene ahora mismo a 17 ha reavivado un debate que está sobre la mesa desde hace tiempo. A raíz de esta previsión que el centro de estudios superiores madrileño hizo pública esta misma semana, las tres universidades gallegas descartaron que vayan a acometer una reorganización de ese calado, al menos a corto plazo. Sin embargo, el presidente de la Xunta pedía el jueves al sistema universitario gallego «unha reflexión» sobre esta cuestión.

Para Núñez Feijoo, que abordó el tema tras la reunión semanal del Consello de la Xunta, «a Universidade é algo vivo que se ten que mover en función das demandas dos universitarios», y en consecuencia «as estruturas fixas e inamovibles non son compatibles cunha universidade que está educando de forma continuada en cuestións novas que van cambiando e se van modificando». En consecuencia, Feijoo entiende que es necesario «ás veces tomar decisións en relación co número de graos e másteres» y destaca, precisamente, el «traballo fino» que se está haciendo «de esixir matrículas para manter os másteres», un trabajo «que probablemente haxa que intensificar e profundizar».

De todos modos, y aunque cree que hay que seguir apuntalando la vía de la cooperación, el presidente de la Xunta destaca que la Secretaría de Universidades está encontrando «máis sensibilidade para a coordinación» entre las tres universidades. Ejemplo de ello es, destaca Feijoo, el acuerdo adoptado con respecto a Medicina. Se refiere el titular del Ejecutivo gallego al pacto histórico que la Xunta y las tres universidades firmaron en octubre del pasado año y con el que se puso fin a 17 años de disputas por esa titulación. Según ese acuerdo, profesores de áreas relacionadas con la Medicina de Vigo y A Coruña podrán impartir docencia clínica en la Facultad de Medicina de Santiago, y el alumnado podrá realizar prácticas en hospitales de Santiago, A Coruña, Vigo, Ourense, Lugo, Pontevedra y Ferrol. Este convenio, que debe entrar en vigor el próximo curso, fue, a juicio de Feijoo, «unha das decisións máis importantes que fixemos en Galicia desde o punto de vista da coordinación e da simplificación».

Lo cierto es que la Complutense no es la primera universidad que ha impulsado un plan de reorganización de facultades. Llevadas por el interés de adaptar su oferta educativa a la demanda y a las necesidades del mercado laboral y, al mismo tiempo, por el interés de racionalizar recursos, varias universidades han suprimido o fusionado facultades a lo largo de los últimos años.

La Universidad del País Vasco es una de ellas. En el año 2014 iniciaba una reestructuración que finalizó en enero y que la llevó de contar con 32 escuelas y facultades a las 20 actuales. Una vez cumplido este paso, la institución quiere comenzar a abordar la reformulación de su oferta académica.

Hace un año era la Universidad de Barcelona la que aprobaba la fusión de sus 18 facultades en diez áreas, una reforma que llevaba aparejada la reducción a la mitad del número de departamentos. Las fusiones llevaron a la configuración de tres grandes áreas: la de Ciencias e Ingenierías, en la que se agrupan Física, Geología, Matemáticas y Química; Humanidades, que incluye Biblioteconomía y Documentación, Filología, Filosofía y Geografía e Historia; y en tercer lugar la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, que aglutina también los centros de Enfermería, Odontología y la Escuela de Podología. Estas tres grandes áreas se sumaron a las de Biología, Derecho, Economía y Empresa, Psicología, Educación y Farmacia y Alimentación y a otra en la que han confluido las enseñanzas de artes. En total, diez grandes campos de enseñanza.

La Universidad de La Laguna pasó de 23 facultades y escuelas a solo 9, y de 64 departamentos a 40, y la de Almería aprobó la fusión de seis escuelas y facultades en tres. Por su parte, la Universidad de Alcalá pasó de 18 a 9 facultades y reestructuró sus departamentos para dejar los 45 que tenía en 23.

En Galicia no se ha emprendido por el momento ninguna medida de este tipo, y las tres universidades confirmaban estos días que tampoco prevén por el momento fusiones. Eso a pesar de que las tres figuran entre las quince primeras de España por número de facultades y escuelas. La Universidade de Santiago, con 23 facultades y diez escuelas universitarias y centros adscritos es la tercera en el ránking, solo superada por la Universidad de Castilla-La Mancha y la Complutense que, antes de emprender la reorganización que anunció esta semana, tiene 26 facultades y 46 escuelas universitarias y otros centros. La Universidade de Vigo se encuentra en el puesto 13 entre las españolas, con 15 facultades y 18 escuelas universitarias y otras estructuras adscritas. Inmediatamente por detrás en el listado, en el puesto 14, está la Universidade da Coruña, con 14 facultades y otros 10 centros de estudios superiores.

Precisamente esta última abrió hace un año el debate de la reestructuración. En aquel momento presentó una propuesta de fusiones que incluía, entre otras, la unificación de Enfermería y Fisioterapia o la de Arquitectura y Arquitectura Técnica. El revuelo que generó la idea hizo que los cambios quedasen aparcados. Sin embargo, sí se decidió crear una comisión para estudiar cómo debe ser la futura organización de la universidad coruñesa. Por el momento no hay conclusiones de su trabajo.

Varias universidades españolas han hecho una reestructuración que las gallegas no prevén a corto plazo

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