Vicente J. Álvarez: «Se han pasado de rosca con el precio a la baja de las medicinas»

Tamara Montero
Tamara Montero REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

LOLITA VÁZQUEZ

Alerta de que pueden llegar a dejar de comercializarse las que han llegado a precios no rentables

06 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Vicente J. Álvarez preside el Colexio de Farmacéuticos de Ourense y es propietario de una farmacia en O Bolo, por lo que conoce de primera mano la dificultad añadida que tienen las farmacias rurales para salir de la crisis. Y defiende que las farmacias pueden dar más servicios que dispensar medicamentos y contribuir a que la sanidad sea más eficaz.

-Se decía antes que un estanco y una farmacia eran un negocio para toda la vida. ¿Ya no?

-[Ríe] No, ya no. Algunas han cerrado. Hay bastantes en concurso de acreedores en Galicia. Sigue habiendo farmacias potentes y fuertes, pero la mayoría de las farmacias son negocios que en el mejor de los casos tiran para adelante y les cuesta mantenerse a flote.

-Calcula que las farmacias rurales han perdido hasta un 60 % de sus ingresos. ¿Por qué?

-En primer lugar, en las farmacias rurales más del 90 % de los ingresos dependen de la receta de la sanidad pública, mientras que las urbanas tienen otros recursos. Por otro lado, está el tema de la despoblación, pero siempre se cuenta con él. Y hay un tercer factor que estamos empezando a ver en las zonas rurales, que es que la receta electrónica hace que la tendencia de la gente es comprar las medicinas en núcleos más grandes, por ejemplo, cuando van a hacer compras, también aprovechan y cogen las medicinas, y eso también influye en la caída de las farmacias rurales.

-De todas formas la situación también es complicada en las farmacias urbanas, ¿no?

-Por supuesto, todas. Lo único es que el rural nota más la crisis que el urbano, pero todas notan una crisis brutal. Además del parón el consumo, también influye la caída brutal del precio de los medicamentos que hemos sentido estos años. Se ha obligado a que muchos medicamentos bajen el precio hasta por debajo de rentabilidad y eso también ha afectado a las farmacias, y también a la distribución farmacéutica y a la industria farmacéutica.

-¿Entonces la caída en el gasto farmacéutico es una mala noticia?

-Para nosotros y para todos. Si se gasta menos en farmacia es que la gente está tomando menos medicamentos y eso no es bueno. Hay mucha gente que se retrae a la hora de comprar ciertos medicamentos.

-¿Por ejemplo?

-Los medicamentos que han salido de la seguridad social ya no se los llevan tanto. Por ejemplo, los mucolíticos. Una infección respiratoria que antes se trataba con un antibiótico y un mucolítico, al salir este de la seguridad social la gente es reacia a comprarlo porque ha subido mucho de precio. Y una infección no se cura igual sin un mucolítico, el antibiótico no es tan eficaz como debería ser. Es un ejemplo, pero hay más, como las cremas antiinflamatorias. Es posible que eso a la larga esté perjudicando cierto tipo de patologías.

-¿Suponen los medicamentos genéricos un problema?

-Claro. Ha habido caídas del precio de medicamentos forzadas por empresas de terceros países que han hecho que muchos medicamentos se vendan por debajo del precio de rentabilidad, y eso a la larga va a ser malo.

-¿Por qué?

-Pues porque los laboratorios de aquí están dejando de fabricar esos medicamentos, porque pierden dinero, y eso significa que habrá menos. Eso tampoco tendría por qué ser así. Es una opinión personal, pero creo que se han pasado de rosca con el precio de los medicamentos a la baja, hay medicamentos que son demasiado baratos y al final va a haber problemas con esos medicamentos porque se van a dejar de comercializar, porque va a llegar un punto en el que no va a compensar importar esos medicamentos de terceros países.

-¿Se puede llegar a un desabastecimiento?

-Efectivamente, se están viendo medicamentos que han ido bajando de precio y que ahora se están intentando buscar por medicación extranjera. Está pasando cada vez con más, y todo se solucionaría si se negocia con los laboratorios un precio razonable. No tiene ni que ser ni excesivamente caro ni excesivamente barato. Mientras los farmacéuticos los tengamos en nuestro canal mayorista no hay problema, pero me gustaría alertar de que el precio no puede bajar hasta el infinito.

-De lo que sí hay desabastecimiento es de la vacuna de la meningitis B. ¿Cómo han afrontado las farmacias este problema?

-Poco a poco, aunque es verdad que con cuentagotas, nos está llegando. Probablemente en enero ya no hablaremos de un desabastecimiento tan grave como el que tenemos. El laboratorio, para curarse en salud, dice que hasta dentro de tres o cuatro meses no va a normalizarse completamente, pero una cosa es que se normalice completamente y otra cosa es que vayamos solucionando el problema para casi todo el mundo mucho antes.

-¿Se podría haber evitado si se hubiese hecho algo de manera diferente?

-Todos hemos presionado al laboratorio y la verdad es que no podía hacer más vacunas. Era obvio que iban a ir llegando poco a poco. Se pudo haber evitado este nerviosismo inicial de los padres al no encontrarla la vacuna si se hubiese planificado. De un día para otro se decidió que se vendiese en las farmacias cuando hacía dos años que estaban negando que se vendiese en las farmacias. La gente se agolpó y empezó a haber problemas de abastecimiento.