Activan en la Brilat un protocolo frente a la tuberculosis tras dos positivos

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

Una enfermedad con 20.000 años de existencia
La Voz

La base de Pontevedra está en permanente contacto con el Chop y el Gómez Ulla

04 dic 2015 . Actualizado a las 11:01 h.

Intranquilidad, desasosiego e incertidumbre son los sentimientos que transmiten los militares de la base de la Brilat en Pontevedra consultados por La Voz de Galicia tras confirmarse dos positivos por tuberculosis. Este mensaje contrasta con el de tranquilidad y control que, a su vez, trasladaron ayer desde la dirección de la unidad militar.

A este respecto, la comandante médico de la brigada dejó claro que «no hay ninguna alarma. Está todo perfectamente controlado. Se siguen las pautas que marca la Unidad de Tuberculosis (UTB)», servicio adscrito al Complejo Hospitalario de Pontevedra (Chop). Igualmente, están en permanente contacto con el madrileño Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, toda vez que «hay que seguir un protocolo y es lo que estamos haciendo».

De hecho, recientemente una teniente coronel del Gómez Ulla ofreció a los militares una conferencia en la que abordó distintos aspectos de la tuberculosis, desde su forma de contagio hasta su tratamiento médico y preventivo. Desde la Brilat aclararon que esta oficial «no vino expresamente», sino que ya se encontraba en el acuartelamiento pontevedrés: «Si tenemos una experta, pues vamos a aprovechar que está aquí», subrayó la comandante médico de la brigada, quien precisó que, igual que en otras ocasiones se han ofrecido charlas a los soldados sobre vacunas o el virus del papiloma, «en esta ocasión, el tema fue la tuberculosis porque había inquietud».

En cuanto a los dos soldados diagnosticados, estos se encuentran ya trabajando, aunque sometidos a un control guiado por la UTB. Además, se ha elaborado un estudio de contacto para determinar las personas que pudieron haber estado, por así decirlo, expuestas al contagio. Fuentes extraoficiales apuntaron que podría tratarse de un número importante de militares, los cuales tendrían que someterse a la prueba de la tuberculina, la que determina si existe o no infección.

En este punto, desde la Brilat precisaron que «al resto se le están haciendo los controles». El problema es que entre una prueba y la siguiente tienen que transcurrir dos meses.

A este respecto, la comandante médico de la brigada pontevedresa señaló que las pruebas complementarias, las que «nosotros no podemos realizar aquí, en el cuartel, las estamos haciendo guiados por la UTB». De hecho, confirmó que se están derivando a pacientes, «los que están siendo estudiados», a esta unidad dependiente del Chop.

Sin embargo, no todos en la base pontevedresa están tan convencidos. Así, hubo quien piensa acudir a un centro médico privado para someterse a estos análisis, al tiempo que mostraron su preocupación al desconocer el alcance de la infección. «En la conferencia nos dijeron que estuviésemos todos tranquilos, que estaba todo controlado», apuntaron varios de estos militares, quienes precisaron que el foco de la infección podría localizarse en uno de los vestuarios femeninos.

Asimismo, se mostraron convencidos de que hay compañeros que han dejado el tratamiento preventivo. Explicaron que la tuberculosis está considerada como una contingencia común y no como una enfermedad profesional, «porque alegan que es una enfermedad endémica de Galicia». El problema surge con el tratamiento de prevención, la profilaxis, que, según precisaron, «puede tener efectos adversos y si faltamos al curro, nos va en el sueldo».

De igual modo, tienen las sensación de que cuando se produjo la crisis de la Gripe A tuvieron más información y dispusieron de más medios.