Un intento de insuflar oxígeno contra la debacle demográfica


Redacción / La Voz

Habrá que esperar todavía varios años para comprobar si la aplicación del cheque bebé da resultado y ayuda a aliviar la crisis demográfica, pero lo cierto es que un vistazo a los datos estadísticos evidencia que Galicia precisa medidas urgentes y efectivas para frenar la sangría poblacional. Todos los parámetros llevan a esta conclusión.

Lo hace el análisis de los nacimientos. A lo largo del año 2014, en cinco municipios gallegos -Pedrafita do Cebreiro, Negueira de Muñiz, ambos en Lugo, y Lobeira, Gomesende y Pontedeva, en Ourense- no nació ningún bebé. En otras 25 localidades solo vino al mundo un chiquillo. Según los datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), en 132 ayuntamientos, el 42 % del total, se contabilizaron menos de diez nacimientos, y en 159, más de la mitad de los concellos de la comunidad, hubo 15 alumbramientos o menos. En todo el 2014 nacieron en Galicia 19.559 bebés, una cifra muy distante de los 43.850 que se registraron cuatro décadas atrás, en 1975, e incluso de los 23.175 del año 2008.

A esa conclusión lleva también la valoración de los fallecimientos. Porque el dato de los alumbramientos registrados adquiere su verdadera dimensión cuando se compara con el de las 29.687 muertes que se produjeron a lo largo del pasado ejercicio.

Los números confirman que la comunidad sigue perdiendo población, pero si se estudian con mayor detalle constatan también que la caída demográfica sigue siendo más grave e intensa en las provincias occidentales, Lugo y Ourense, frente al eje atlántico, donde se localizan los municipios más dinámicos.

Los que crecen

De hecho, ningún ayuntamiento de la provincia de Ourense gana población, y en la de Lugo solo Burela tuvo un crecimiento vegetativo positivo, con 24 nacimientos más que fallecimientos. La mayor parte de los concellos que crecen se sitúan en el área de influencia de A Coruña, Santiago, Pontevedra y Vigo.

Pero los datos que apuntan al negro panorama demográfico gallego no acaban ahí. Galicia fue en el año 2013 la segunda comunidad española con peor tasa bruta de natalidad, con 7,16 nacimientos por cada mil habitantes. Solo Castilla y León empeoró ese dato, con 7,11. La media de hijos por mujer fue, ese año, 1,1, muy lejos de los 2,1 que garantizarían el reemplazo generacional.

Pero, además de tener pocos niños, las mujeres gallegas tienden a retrasar la edad de la maternidad. En el año 2013, 77 de cada cien mujeres que dieron a luz en Galicia superaban los treinta años, y el 42 % habían cumplido los 35.

Todas estas circunstancias conducen a un progresivo aumento de la edad media de los gallegos, que es ya de 45,9 años. Y también a un agravamiento del índice de envejecimiento, que mide la relación de la población mayor de 64 años sobre la de menos de 16, y que se sitúa en 149,3. El índice de sobreenvejecimiento -relación entre la población mayor de 84 años y la mayor de 64- es 16.

Menos niños y jóvenes cada vez y una población que envejece a pasos agigantados. Esa es la radiografía de la Galicia actual sobre la que tratan de incidir medidas como la del cheque bebé u otras que ponen en marcha las Administraciones, conscientes de que esta estructura demográfica tiene graves consecuencias no solo sociales, sino también económicas, puesto que cada vez menos trabajadores tendrán que sostener el sistema.

análisis los datos de la sangría poblacional

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