El Olimpo celta se recupera

J.M. SANDE CARNOTA / CORRESPONSAL

GALICIA

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Dos años después del gran incendio que calcinó el monte Pindo, comienzan los trabajos para frenar la expansión del eucalipto y restaurar los accesos a la cima

13 nov 2015 . Actualizado a las 11:28 h.

El Olimpo celta ardió, aunque no por la ira de los dioses. Por fin comienza a recuperarse gracias a la mano del hombre. Maquinaria pesada trabaja en un entorno con vistas de postal pero con más de 2.000 hectáreas heridas por el fuego. El monte Pindo fue devorado por las llamas entre el 11 y el 14 de septiembre del 2013. Desde entonces permanecía prácticamente en el olvido, «asilvestrado», según los expertos. Especies invasoras fueron adueñándose del terreno calcinado y los escasos accesos a la cima quedaron muy dañados a causa de la erosión provocada por la lluvia. Los trabajos para rehabilitar la zona han comenzado para recuperar la flora que cubría su núcleo granítico antes del gran frente de llamas y lograr que los caminos vuelvan a ser transitables. El proyecto, que incluye a las parroquias de Caldebarcos y San Cibrán, en Carnota, es posible gracias a una inversión de 94.000 euros y está supervisado por el distrito forestal cuarto.

Después del incendio, el eucalipto brotó de forma espontánea, sobre todo en las zonas bajas y en otros espacios fértiles. Su eliminación es una de las labores prioritarias. En las superficies más asequibles están talando los árboles y roturando el suelo para eliminar las raíces, mientras que en los lugares más abruptos se eliminan los tallos. Una agrupación ecologista plantará especies autóctonas y frondosas en una ladera del regato que vierte en el río Valdebois. Además, las consellerías de Medio Rural y Medio Ambiente también trabajan en un plan de reforestación de los enclaves en los que la orografía del monte y el manto forestal lo permitan.

Las mejoras pretenden facilitar el acceso peatonal. En el caso de la pendiente que lleva a la población de O Pindo, se usará un material de especial resistencia para reducir su deterioro. Curiosamente, a pesar de las evidentes huellas dejadas por el incendio, el pasado verano repuntó el número de visitantes. Muchos llegan con intención de coronar la cima de A Laxe da Moa aunque señales que los orientaban quedaron reducidas a cenizas. Por eso el plan contempla la ubicación de carteles informativos y la adecuación de miradores y espacios de ocio.

Un directivo de la comunidad de montes de Caldebarcos destaca la conformidad de la parroquia con las actuaciones: «Estas obras parécennos moi ben, porque o monte quedou moi esquecido despois do incendio, pero esperamos que sexan a antesala da reforestación, que aínda é máis importante para que o monte Pindo recobre o seu manto forestal e, consecuentemente, o seu atractivo natural». En el macizo se reabren viejos caminos para dar pasos hacia nueva vida.