Acabo de leer la noticia del fallecimiento de la pequeña Andrea. Según comunican sus padres se ha ido en paz y con tranquilidad, sin sufrir. Un final acompañada de sus padres, de los suyos y con la atención competente y cuidadosa del equipo pediátrico del CHUS. En palabras de los padres, «sin vencedores ni vencidos». Un tránsito compasivo que nos conmueve a todos. Ahora conviene seguir apoyando a los padres y familiares para un difícil proceso de elaboración de su pérdida. Reflexionando en estos momentos tras algo más de una semana de tensión, emociones y debate quisiera destacar y valorar que, finalmente, se produjo la confluencia y acuerdo de criterios entre los padres, el informe del comité de ética asistencial que apoyaba su petición y el equipo de pediatría del CHUS que la atendía desde hacía largo tiempo, que, a la vista del empeoramiento de la niña, cambió su criterio para aceptar la petición de los padres, manteniendo siempre respeto por la confidencialidad de la paciente. Esta convergencia se producía bajo una tutela judicial que ha sido diligente y eficaz.
Por otra parte existe el amparo normativo a la petición de los padres que considero ha hecho suyo en los últimos días el equipo pediátrico, de la Ley básica de Autonomía del Paciente del 2002, que contempla el consentimiento por representación por los padres en el caso de menores (art.9.3) y derecho a negarse al tratamiento (art.2.4) así como de la Ley 5/2015, del 26 de junio, de derechos y garantías de la dignidad de las personas enfermas terminales de Galicia que explicita dichos derechos: derecho al rechazo y a la retirada de una intervención (art.10), derecho a recibir cuidados paliativos integrales y al tratamiento del dolor? incluida la sedación paliativa cuando lo precise (art.11.2 y 3). Asimismo, el Código de Deontología Médica (art.36) se atiene a similares planteamientos. Queda excluida la eutanasia, que no se corresponde con la situación de la pequeña paciente.
Hubiese sido deseable que dicha confluencia y acuerdo se hubiese producido más rápidamente dentro del ámbito sanitario, sin necesidad de judicialización, a través de alguna modalidad de mediación aceptada como vinculante por ambas partes. Todos tenemos que aprender de este dramático episodio para mejorar la manera de resolver casos similares.
Fernando Márquez, de la Comisión Deontológica Colegio Méd. A Coruña.