La segunda juventud de los desguaces

natalia pablo, m. santalla REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

PACO RODRÍGUEZ

El envejecimiento del parque móvil anima las ventas de piezas en estos negocios y en talleres de segunda mano. En el caso de los vehículos algo más viejos, «la mejor opción es el desguace»

07 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El hecho de que un 15 % de los vehículos que circulan por las carreteras de Galicia tengan más de 20 años reporta beneficios a los dueños de talleres y desguaces, que empiezan a vender piezas de coches antiguos a las que ya no pensaban dar salida. Eso sí, en muchas ocasiones no se trata de los modelos clásicos que se revalorizan con el tiempo y que a veces llegan incluso a rebasar el precio de uno nuevo. Muchos son vehículos antiguos, en casos en los que el factor económico es determinante e impide que los dueños puedan cambiar su coche por un modelo nuevo.

A pesar de las recomendaciones de Tráfico, los coches de segunda mano siguen teniendo una gran demanda por parte de los usuarios.

Juan Castro

«Hay clientes que compran coches de 1.000 euros y los cambian cada poco tiempo». La pasión por los coches fue el motivo que llevó a Juan Castro a abrir, en el año 2010, la compraventa de vehículos Autos Donaire, un establecimiento que ofrece coches de segunda mano de prácticamente todas las marcas. Cinco años después, esta pequeña empresa ha crecido a pasos agigantados, y Castro reconoce que ahora «tenemos más demanda porque hay un total de 130 coches en stock, mientras que al principio empezamos con unos 40 vehículos. Vendemos alrededor de unos 500 coches al año».

Pero este no es un caso aislado, y es que, en el 2014, la venta de coches usados creció en Galicia un 17,8 % según datos del Instituto de Estudios de Automoción, lo que implica que, el año pasado, por cada coche nuevo, se vendieron tres usados. De hecho, tal y como explica el dueño de Autos Donaire, «hay clientes que compran coches de 1.000 euros y que, cada poco tiempo, los van cambiando».

Se trata de modelos asequibles para la mayoría de bolsillos, y en los que el precio no tiene por qué estar reñido con la seguridad, según Castro, y contra la opinión de Tráfico, porque «la seguridad de un coche depende exclusivamente de su estado, no del número de kilómetros ni tampoco de la antigüedad del vehículo».

José Vázquez López

«La gente recurre más a los desguaces porque hay modelos de coches más antiguos». Desguaces Casmar es una de las pocas empresas que puede presumir de no haber notado el efecto de la crisis, y es que, tal y como explica su dueño, José Vázquez López «siempre hemos tenido más o menos la misma gente, pero sí que hemos notado que la gente recurre más a los desguaces que antes, quizá porque también se compran modelos de coches más antiguos». Porque, si se trata de coches nuevos, los conductores suelen acudir al concesionario, ya que tienen una garantía con ellos, pero en el caso de los vehículos algo más viejos, «la mejor opción es el desguace, ya que es más fácil localizar una pieza de un coche viejo».

Rubén Brandariz

«Los coches nuevos pierden valor enseguida». Desde pequeño, Rubén Brandariz había querido conducir un Volkswagen Golf, pero no uno cualquiera, sino uno de los modelos clásicos de 1983. Hoy presume orgulloso de su adquisición, a la que, según dice, «le dedicó muchas horas», y es que, a pesar de lo que pueda parecer, Brandariz ha tenido que hacerle más de un arreglo al coche, y reconoce que «tardó más de cinco años en restaurarlo por completo».

Pero el Volkswagen no es su único coche, y en la entrada de su trabajo, nos encontramos también con un Seat León del 2003 que Brandariz tiene desde hace año y medio. «Lo compré hace poco tiempo, y conseguí muchas de sus piezas en talleres y en desguaces. Por ejemplo, le tuve que cambiar el motor y uno de los faros». Ahora, explica, «compro muchas piezas a través de internet, ya que hay muchos desguaces online donde te salen más baratas y tienen la misma calidad».

Tal y como cuenta, «si tuviera que volver a comprar otro coche, tiraría por otro modelo antiguo, de segunda mano, porque los vehículos nuevos pierden valor enseguida. Pero si te compras uno de segunda mano, es más económico, lo arreglas a tu manera y tienes un coche para usar».

Esteban Fontenla Ares

«Me parece un coche económico, sencillo y práctico. Ahora la verdad es que no me desharía de él». Esteban Fontenla Ares es otro de esos conductores que se queda con lo clásico. Su coche, un Seat Marbella del 1996, no deja a nadie indiferente. De hecho, a simple vista vemos cómo el toque personal de Fontenla se encuentra en cada una de las partes del vehículo. «Lo compré hace diez años porque me parecía un coche económico, sencillo y práctico. Ahora la verdad es que no me desharía de él por nada».

Eso sí, Fontenla reconoce que para llegar al resultado final, ha tenido que hacerle muchos cambios a este pequeño vehículo. «Cogí varias piezas en el desguace, como por ejemplo los intermitentes. Las piezas de coches son demasiado caras como para comprárselas nuevas, por eso recurro mucho a talleres y desguaces».

Algunos le han hecho ofertas por su Seat, pero Fontenla explica que no pensó «en cambiar el coche, porque al final lo disfruto, a los coches nuevos no se los puede tocar, ni mirar. El mío es un coche batallero». Su dueño tiene pensadas otras muchas novedades para su Seat, pero por ahora tendrán que esperar, «iré añadiendo cosas poco a poco, porque al final, lo importante es la seguridad del vehículo», eso sí, recalca, «la seguridad depende exclusivamente del conductor, puesto que, al volante, es él quien toma las decisiones», señala Fontenla.