Desactiva el pacto con el PP perfilado contra AGE y BNG en el Parlamento
08 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando este país engordaba felizmente su burbuja inmobiliaria y tenía dinero de sobra para redecorar despachos oficiales, los diputados Méndez Romeu y Carmen Gallego dirigían su parte alícuota de Galicia desde la silla del Consello de la Xunta. Hace una década de eso. Ahora dirigen el PSOE gallego, o mejor dicho, el grupo socialista en el Parlamento -en este caso el matiz importa-, posición desde la cual mañana volverán a compartir asiento en un desayuno para convencer a los periodistas de que aquello de lo que informaron no existió, de que el PSOE y el PP no ligan, así que difícilmente pueden pactar, y menos aún si ese pacto consiste en taparles la boca a AGE y al BNG.
De poco le valió a Besteiro, el líder del PSdeG, el empeño puesto en solidificar un discurso en torno a la idea de que el PP y el PSOE son «auga e aceite», como acostumbra a repetir, pues acabó enterándose por la prensa de que los suyos perfilaron un acuerdo con el PP contrario no solo a los intereses de AGE, sino también del BNG, la formación que lo sostuvo durante ocho años en la presidencia de la Diputación de Lugo. Es un ejemplo que ilustra perfectamente la forma que tiene el grupo socialista de operar por libre y la nula capacidad que tiene Besteiro, bien por desinterés bien por evitar el enfrentamiento, para controlarlo.
Recomponer todos los recovecos del pacto de O Hórreo que situó de nuevo al PSOE ante el fantasma de la gran coalición es complicado, pero está corroborado que las diputadas socialistas Marisol Soneira y Coti Burgo asintieron con el planteamiento del PP en la Mesa donde fue tratado, del mismo modo que el portavoz del grupo, Méndez Romeu, lo defendió de manera entusiasta en la Xunta de Portavoces, desatando críticas en su grupo.
De hecho, diputadas socialistas como Beatriz Sestayo o Carmen Acuña mostraron de puertas adentro su irritación por este diálogo con el PP a espaldas del resto, y mañana pedirán explicaciones en la reunión de grupo. Las mismas explicaciones las debió exigir Besteiro, que paró de inmediato la fiesta, negando incluso el pacto cuando ya se empezaba a hablar de gran coalición.
Así que Méndez Romeu está sometido ahora mismo a una doble presión, por arriba y por abajo, que dificulta mucho que pueda aferrarse a la sostenella y no enmendalla de aquellos caballeros del siglo XVI. Hay quien cree en el PSOE que al portavoz socialista de hidalga figura le pudo su cuna coruñesa y vazquista, y la escasa simpatía que siempre mostró hacia el entendimiento con los nacionalistas.
Sea como fuere, el nombre de José Luis Méndez vuelve a estar en el candelero, como tantas otras veces en los momentos de dificultad, pues de alguna forma Méndez Romeu es al PSdeG lo que Luis Molowny era al Real Madrid, un eterno interino capaz de salir de la trastienda para dirigir el equipo ante cualquier contratiempo, pero que al verlo es más que evidente que está a la espera de que se le dé el relevo.
Ya en su día actuó Méndez de Molowny engrasando las difíciles relaciones entre Paco Vázquez y Touriño. Y también le tocó dirigir la nefasta campaña electoral de 1997, en la que Abel Caballero competía como candidato a la Xunta y quedó tercero, a la vez que lidió con el BNG para negociar el bipartito del 2005, lo que no impidió que en el 2009 culpara del fracaso de aquel gobierno a las cesiones hechas ante el BNG.
Esta vez Besteiro, que siempre es de maniobras sigilosas, corrigió a tiempo el traspié de su grupo parlamentario. El PSOE no votará con el PP y uno y otro tomarán un camino distinto. Pero eso no va a impedir que salga a la luz la mayor debilidad del líder del PSdeG, que es su ausencia completa en la dirección del grupo parlamentario.
crónica política
Méndez Romeu
es al PSdeG lo
que Molowny era al Real Madrid,
un eterno interino