Regalos de ida y vuelta en la Xunta

Manuel Cheda
m. cheda SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Vino de Oporto, una cámara de fotos, cuadros... Desde que hay código ético, conselleiros y altos cargos han renunciado a ocho obsequios institucionales

25 nov 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Agonizaba el invierno pasado. En el marco de la Pokémon y otras operaciones judiciales, Galicia asistía atónita a un carrusel de imputaciones, a la par que conocía listados de obsequios supuestamente comprados por Vendex para concejales independientes, del PP, del PSOE, del BNG y de IU. Rebuscó entonces Feijoo en su chistera y allá abajo encontró un conejo: el primer código ético en la historia de la Xunta. Adiós a los regalos en la Administración autonómica, anunció el presidente gallego. 235 días después de ver la luz aquella norma, los conselleiros, el resto de altos cargos y sus trabajadores de confianza (263 personas en total) han renunciado formalmente a ocho «cortesías institucionais».

Aprobado inicialmente el 3 de abril del 2014 y de manera definitiva el 24 de julio, el citado manual de buenas prácticas prohíbe por norma general a todo el personal de la Xunta recibir agasajos. No obstante, permite aceptar «atencións protocolarias enmarcadas nos usos habituais e costumes sociais», siempre que estas no valgan más de 90 euros. Además, para objetos que superen dicho importe o bien exista la duda de que puedan excederlo, prevé un mecanismo de retorno. Consiste en pasárselos a la Dirección Xeral de Avaliación e Reforma Administrativa para que los tase y, «en función da súa natureza», decida sobre su destino final entre tres opciones: transferirlos a oenegés y similares, declararlos integrados en el patrimonio de la comunidad o, si cuestan 89 o menos euros, devolverlos a sus destinatarios originales.

En todo este tiempo, según fuentes oficiales, al referido departamento apenas han llegado ocho dádivas, ninguna de ellas procedente de empleados rasos. Siete habían sido regaladas por instituciones públicas y la otra, por una empresa privada. No obstante, de momento, el negociado que dirige Natalia Prieto solo ha valorado cinco de esos productos, de los cuales dos (un escudo náutico y un conjunto de figurillas de cerámica) ha enviado de vuelta a sus perceptores.

Los otros tres, dado el alto precio que les supone, ha decidido que pasen a ser propiedad autonómica. Se trata de una cámara de fotos que ahora utiliza uno de los gabinetes de comunicación de la Xunta, de un cuadro del artista tudense Juan Valcárcel y de una lámina cuyo autor no consta. Ambos permanecen en dependencias de San Caetano y ahí se quedarán, de acuerdo con un portavoz autorizado.

La dirección xeral con competencias en la materia tiene aún pendientes de tasación una botella de vino de Oporto, un bolígrafo de la marca Cross y un óleo del pintor cangués Raúl Velloso. Cuando concluya la tarea, resolverá también sobre la aplicación que procede dar a esos obsequios, siguiendo una rutina que, con la Navidad a la vuelta de la esquina, se presume que en adelante deberá repetir con mayor frecuencia que hasta la fecha.

Clases de buen proceder

Todos estos datos y otros figurarán en el primer informe anual de seguimiento del código ético que el Ejecutivo trasladará al Parlamento. Así al menos lo establece en una de sus cláusulas el propio documento de reglas que el Gobierno alumbró en abril. En otra de sus disposiciones, el texto pone deberes a la Escola Galega de Administración Pública (EGAP). «Integrará como materia transversal da súa programación -reza el artículo- accións de comunicación, formación e sensibilización en materia de principios éticos de actuación e, en particular, dará a coñecer ao persoal público os contidos do presente código para a súa comprensión e posta en práctica».

Consultada al respecto, la directora de la EGAP, Sonia Rodríguez Campos, avanzó ayer que a lo largo del 2015 la escuela a su cargo convocará unos cursos específicos sobre estos temas, probablemente de 15 horas de duración, para el funcionariado.