19 oct 2014 . Actualizado a las 05:00 h.
Cuando los alcaldes tienen que velar por el cumplimiento de la Lei do Solo «entra en liza ese juego perverso del voto; siempre se decía aquello de que el que hacía un PGOM perdía las elecciones», apunta Isabel Aguirre. Ahora, con la futura norma, a los ayuntamientos se les va a exigir mayor coerción. Pero en opinión de Maroño, un concello no incumple únicamente por la dejadez de su alcalde. Detrás hay «todo un sistema de control y la Administración tiene que dotarse de medios para que se pueda llevar a la práctica con éxito».