El proyecto para aumentar la capacidad de la AP-9 ha excluido actuaciones clave en A Coruña, Santiago y Pontevedra, que Fomento ejecutará finalmente por separado. Entre esas actuaciones que en algún momento formaron parte de la ampliación de la autopista figuran el ensanche de la avenida de Alfonso Molina y el vial 18 (ambas en A Coruña); el enlace de conexión con la autovía de Lavacolla y el acceso al Gaiás (las dos en Santiago); la remodelación del enlace de Pontevedra norte, y el acceso desde la N-550 que permitirá viajar por autopista entre Sigüeiro y Compostela.
A pesar de que el convenio que el ministerio rubricó en diciembre del 2012 con Audasa contemplaba habilitar un carril adicional en cada sentido en la saturada avenida coruñesa en la que arranca y muere la AP-9, y una conexión con la tercera ronda (conocida como vial 18), los dos proyectos se construirán aparte. Fomento licitó el 10 de junio por 7,6 millones las obras de Alfonso Molina, donde las máquinas no podrán trabajar hasta que esté rematada la tercera ronda. Más incierto es el futuro del vial 18, en fase de redacción de proyecto.
En Santiago, el proyecto de ampliación de la autopista echó por tierra las esperanzas de la Xunta y del Concello de que incluyera el enlace orbital con la autovía de acceso al aeropuerto. Ese enlace está en fase de redacción de proyecto. Una vez que esté redactado y aprobado, Fomento, Audasa, Xunta y Concello suscribirán un convenio para determinar las obligaciones de cada parte. En el caso del Gaiás, las Administraciones echan balones fuera sobre una obra que la Xunta demanda en vano desde hace años. Más encarrilado está el acceso a la autopista entre Sigüeiro y Santiago, con un acuerdo de Fomento para invertir 7,3 millones.
Por ampliar Rande y el tramo que circunvala Santiago, Audasa aplicará una subida adicional en el peaje del 1 % anual sobre el IPC hasta recuperar la inversión.