El regidor dispone de apenas diez meses para superar la actual desafección ciudadana
09 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Apenas diez meses tendrá Agustín Hernández para demostrar que en Santiago se ha instalado esa «normalidade» a la que apela como objeto de su gestión, un anhelo con el que pretende superar los tres años de profunda desafección ciudadana alimentada por los escándalos que persiguieron al primer gobierno del PP en la capital y que ayer llevaron a la renovación de buena parte del ejecutivo municipal. Hernández abrirá hoy una nueva etapa, un camino que no será fácil. «Son consciente da inmensa tarefa que asumo», decía ayer, con una ciudad que necesita recuperar ilusión y diálogo y que aspira a algo más que a mantener el funcionamiento ordinario de su Administración. Lo sabe el nuevo regidor. Y ahí está su reto para llegar a mayo del 2015 con una gestión que lo avale ante la ciudadanía después del rosario de imputaciones que han lastrado la imagen de Compostela y el funcionamiento de su Ayuntamiento.
Recursos económicos no le faltarán. El bajo nivel de inversión de los últimos años le han dejado un buen remanente del que echar mano y con proyectos municipales no solo redactados y aprobados, sino incluso algunos en proceso ya de licitación o adjudicados. Hernández cuenta además con el respaldo del partido y muy probablemente con algún que otro guiño de las Administraciones superiores para encauzar esos proyectos que la ciudad tiene pendientes y que se mueven entre la nueva depuradora y la estación intermodal, aunque su posicionamiento sobre esta última está lejos de la aspiración del Foro Cívico, que anteayer ya le marcaba mínimos al regidor.
Santiago abre hoy una nueva etapa. Es el mensaje de Hernández, pero no lo ve así una oposición que no dejará pasar una y que ha hecho bandera de la cuestión de constitucionalidad que ha planteado contra la fórmula con la que el PP ha resuelto el relevo de los nueve concejales que han causado baja en el Ayuntamiento en el último mes y medio. Hernández se enfrentará a una oposición que cuestiona la legitimidad de su gobierno y que hará baza de esa circunstancia al menos hasta que haya un pronunciamiento de las instancias judiciales, probablemente del Tribunal Constitucional. Pero Hernández no teme el debate ni con Francisco Reyes (PSOE) ni con Rubén Cela (BNG) y se ha reservado la portavocía del gobierno que hoy arranca en la capital.