Tardó un año Adrián Varela en dimitir como concejal tras ser imputado en el caso Pokémon. En este tiempo, su enfrentamiento con Ángel Currás alcanzó tonos de escándalo y el alcalde y sus fieles aislaron al joven edil que, además, cargó con la cruz de haber dado pie a la imputación de siete de los compañeros de gobierno que aprobaron su petición de que el Concello pagara su defensa letrada. Aunque Varela afirma que su decisión estaba tomada de antemano, es obvio que la citación judicial para declarar tras la denuncia presentada contra él por pedir el despido de una trabajadora es la gota que desbordó el vaso.
Ha tardado demasiado, pero al final Adrián Varela ha hecho lo correcto al asumir responsabilidades políticas. Según el código ético del PP, podría seguir hasta ser condenado, dañando gravemente la imagen de Compostela y abusando de la confianza traicionada de los ciudadanos. Tras su marcha, en el gobierno local quedan nueve imputados, siete de ellos a la espera de sentencia.