Cómo ser buenos


De aquellos Rolex, y otros detalles, vinieron estos códigos éticos, presuntamente para retirar todo el lodo que cubre a la clase política. El lodo real, que lo hay en abundancia, y el virtual, la percepción que hay en Galicia de los elegidos para dirigir el país. Se acaba de ver en la última encuesta de Sondaxe: Ocho de cada diez gallegos creen que la corrupción está generalizada. De poco vale la exhibición de cifras que Feijoo hizo recientemente en el Parlamento: solo el 2 % de los políticos están imputados (¿solo?), y 20 de ellos fueron absueltos en el último año, ¿y?...

Habrá un antes y un después de Pilar de Lara, independientemente de cómo sea de grande el banquillo de la operación Pokémon. O debería haberlo. Porque es justo el desempeño de esta jueza y de sus compañeros, y el hartazgo de los ciudadanos, lo que puede salvar a la clase política, puesto que quienes debieran tomar cartas en el asunto, la propia clase política, no ha sabido, o no ha querido, hacerlo. Campan así a sus anchas los peores ejemplos de la vieja escuela, la del «ti vai facendo», la de los políticos que, elegidos para resolver «los» problemas se afanan en resolver «sus» problemas. Y no entienden, llegado el momento (lo vemos en Muras y en Pedrafita, pero también en A Coruña, en Lugo y en Santiago, en Ourense y en Xinzo de Limia), que un juez les impute por algo tan sorprendente como actuar en beneficio propio, o de los suyos. Los códigos éticos que ahora se desparraman en medio del debate político tienen como misión aclararles qué es bueno y qué es malo, qué está permitido y qué no está permitido, por qué cosas pueden ser expulsados del escaño y del partido. Son manuales del político honrado. Y esto es lo inquietante, que a los elegidos por el pueblo y para el pueblo haya que explicarles el cómo y el por qué.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

Cómo ser buenos