En las elecciones a la Xunta de Galicia del año 2012 se eligieron 75 diputados de la siguiente forma: 24 por la provincia de A Coruña, cuando por su peso poblacional le correspondían 31 (-7); 15 por Lugo (+6), 14 por Ourense (+5) y 22 por Pontevedra, que son 4 menos que los proporcionales a su peso poblacional sobre un total de 75. Feijoo nos propone elegir ahora 61 diputados en total, pero lo hace sin renunciar a la sobrerrepresentación de las provincias interiores: 20 por A Coruña, que son 5 menos de los que corresponden a su peso sobre el nuevo total de 61 escaños; 12 por Lugo (+4), 11 por Ourense (+4) y 18 por Pontevedra (-3). En resumen, A Coruña y Pontevedra le ceden a Ourense y Lugo 11 representantes sobre 75 en la actualidad (el 14,5 % de los que se reparten), y Feijoo nos propone que le cedan 8 sobre 61, el 13,1 %. No se puede decir en consecuencia que el espíritu de esta reforma sea mejorar la representatividad de la ley vigente, y no parece muy prudente abordar esta materia para no hacer nada. Porque el PP, que obtuvo 41 escaños sobre 75 en las elecciones autonómicas del año 2012, el 54,7 % de los que se repartían, habría conseguido 32 sobre 61 con la nueva propuesta, que son el 52,4 % y es lo mismo, y análogamente sucede con los otros partidos políticos. En definitiva, esta reforma de la ley electoral es continuista con la sobrerrepresentación de Lugo y Ourense, luego en términos electorales viene a ser un ajuste sobre lo que tenemos y no aborda lo sustancial: que no hay ninguna razón para que la población no esté correctamente representada en el Parlamento de Galicia, ni se justifica una reforma de esta ley que no considere esta desigualdad, porque es objetiva y en consecuencia obliga. Nos sorprende el empecinamiento del presidente Feijoo en este asunto y nos parece un error.
Con la nueva propuesta de Feijoo, el PP habría conseguido 32 escaños sobre 61 en las últimas elecciones autonómicas, el PSdeG-PSOE 14, AGE 9 y el BNG 6, y estos son los mismos escaños que habrían sumado aunque A Coruña hubiera repartido 25 escaños sobre 61 y Pontevedra 21, que es lo que les corresponde por su peso poblacional. Lo principal en Galicia es que con la ley vigente, con la primera propuesta de Feijoo, con esta segunda o incluso en el supuesto de una asignación proporcional de los escaños, los resultados del 2012 le proporcionan al PP la mayoría absoluta. Aunque los partidos de la oposición no compartan la reforma tampoco pueden decir mucho más: al PP se le gana ganándole.