¿Un año ganado o un año perdido? Depende para quién. ¿Lo sería para el PP de sentarse en los escaños de la oposición, con estos mismos datos?, ¿Lo sería para el PSOE, para el BNG, para AGE, de dormir ellos en O Pino? Así es la política, la baja y la alta política del país del naval y la banca disolutas. Así es la política en el país de la fusión con sobresueldo. Es un año de éxitos, de andar por la senda correcta, para los populares, un año de fracasos sistemáticos, para los otros. Se pueden manejar los datos que maneja Feijoo (y se puede no recordar la orgía de recortes, como hace él) o los contra-datos que maneja la oposición (y obviar que muchos fueron gobierno, como hacen ellos). Se puede también decir esto, que es cierto: en un año, en Galicia ha subido el desempleo de 267.812 a 268.225 personas (sí, son personas), sube la risga un 21,4% (por lo tanto, suben los pobres), en un año han emigrado 9.125 talentos... Son datos. ¿Son solo datos? Quizás sea mejor seguir celebrando éxitos y fracasos. Dejarse de datos. Tomar así la misma decisión que tomó Apsley Cherry-Garrard, explorador, que una noche de hace un siglo, en la Antártida, con un frío insoportable, miró el termómetro por última vez: marcaba 60,8 grados bajo cero. «Aquel día -dejó escrito en El peor viaje del mundo- permanece en mi memoria como el día en el que descubrí que no merece la pena tomar datos».