La ley que rige las elecciones al Parlamento de Galicia establece la representación mínima de cada provincia en 10 diputados autonómicos, distribuyéndose de modo proporcional a la población de derecho de cada una otros 35, lo que totaliza un Parlamento de 75 diputados. Con la ley vigente, se eligen 24 diputados autonómicos por la provincia de A Coruña, 10 fijos y 14 proporcionales, cuando por su peso poblacional correspondería la elección de 31, que son 7 más. Digamos que la cuota de 10 fijos por provincia le cuesta escaños a Pontevedra y A Coruña, como idea general. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas no habrían sido muy diferentes si se hubieran asignado los diputados de modo proporcional a la población, esto es, 31 por A Coruña, 9 por Lugo otros 9 por Ourense y 26 por Pontevedra, porque el PP habría obtenido 39 escaños (-2), por 17 del PSdeG-PSOE (-1), 10 de AGE (+1), y 9 del BNG (+2), aunque ya se advierte una prima de 3 escaños en favor de las dos candidaturas más votadas. Si dejamos 10 escaños fijos por provincia y repartimos 21 proporcionales en lugar de 35, que es lo que nos propone Feijoo, el sistema profundiza en su desproporcionalidad, aunque seguimos bordeando la cuestión.
Feijoo puede argumentar que el PP no se beneficia con su propuesta, puesto que en el 2012 obtuvo el 54,7 % de los escaños, (41/75), y nos propone obtener el 54,1 % (33/61). Sin embargo, lo que plantea no es justo o democrático sin eliminar el número de escaños fijos por provincia, porque se trata de reducir el gasto, no de aumentar la sobrerrepresentación de Ourense y Lugo, que es el gato encerrado: los 38 escaños del PP de la encuesta de Sondaxe del mes de octubre (50,7 % de todos), serían 32 con la propuesta de Feijoo (52,4 %). En definitiva, su propuesta está pensada para perder mejor y es oportunista, la gente dice ahora que cuantos menos políticos mejor. Sin embargo, tocar la ley electoral para llevar más proporción de escaños a Ourense y Lugo tiene muy mala argumentación y lo lógico es que desista, como Camps y Esperanza Aguirre, que también se plantearon cómo mejorar el blindaje sin conseguirlo.
Decíamos que hemos bordeado la cuestión, porque si el Parlamento de Galicia se eligiera de un modo proporcional puro, sin porcentaje de exclusión y en circunscripción única, esto es, los 75 diputados distribuidos mediante Hare sin fracciones provinciales, el PP habría obtenido 37 escaños, que es mayoría relativa, por 16 del PSdeG-PSOE (-2), 11 de AGE (+2), 8 del BNG (+1) y 1 de CxG, SCD y UPyD.