El radar multa a 200 conductores al día

José Manuel Pan
josé manuel pan REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Tráfico detectó en lo que va de año más de 66.000 infracciones de velocidad en Galicia

17 nov 2013 . Actualizado a las 11:07 h.

La última campaña intensiva de vigilancia en las carreteras secundarias reveló que la infracción más cometida por los conductores era el exceso de velocidad. Pero no solo se detectan esas conductas irregulares en esas vías, también en autopistas y autovías. Las cifras no dejan lugar a la duda. En los primeros diez meses de este año, los radares detectaron en Galicia a 66.000 conductores que circulaban a más velocidad de la permitida. Es una media diaria de 220 infractores que se saltan la norma y que son detectados por los radares fijos que la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene instalados en las carreteras gallegas, fundamentalmente en autovías y autopistas, y por los móviles que portan los coches patrulla camuflados de la Guardia Civil de Tráfico.

«La velocidad sigue siendo un riesgo», advierte María Victoria Gómez Dobarro, jefa provincial de Tráfico en A Coruña y coordinadora de la DGT para Galicia. Ella sabe que los excesos de velocidad son la causa de muchos de los accidentes mortales que se producen en las carreteras gallegas. Las consecuencias de un siniestro se multiplican cuando este se producen a una velocidad excesiva. Uno de los últimos estudios sobre los efectos de la velocidad en la carretera indica que un aumento del 5 % eleva aproximadamente un 20 % el número de accidentes de tráfico con muertos. Y muchos conductores no saben que hace falta una distancia superior a un campo de fútbol para detener un vehículo que circula a 120 kilómetros por hora o que en un atropello a 80 por hora es casi imposible que el peatón salve la vida.

Esos datos pueden ayudar de alguna forma a concienciar, pero los radares se han revelado como la única forma eficaz para frenar los excesos. La coordinadora de la DGT en Galicia explica que cuando un radar se cambia de sitio a una zona en la que se detectó un mayor riesgo los efectos son inmediatos. «Cuando los conductores saben que se ha instalado un radar en una determinada carretera notamos una inmediata reducción de la velocidad media en ese tramo», explica María Victoria Gómez para justificar la eficacia de los dispositivos de control de la velocidad. Y cambios como el que ella menciona se han producido muchos en los últimos meses en Galicia. El plan de reordenación ejecutado por Tráfico ha dejado un nuevo mapa de radares fijos en la comunidad, todos ellos señalizados y controlados desde el Centro de Gestión de Tráfico del Noroeste, con sede en A Coruña. Esa nueva distribución de los dispositivos fue diseñada de una manera coordinada entre los jefes de Tráfico de las cuatro provincias gallegas y los responsables del Centro de Gestión de Tráfico y de la Guardia Civil. Todos aportaron sus informes para tratar de ubicar los controles en las zonas que presentaban mayores necesidades de intervención, tanto por su accidentalidad como por el incremento de la velocidad media en el tramo. Aunque la mayoría de los radares fueron cambiados de sitio, sí se han instalado algunos nuevos, como sucede en el caso de la A-8. El tramo gallego de esta autovía dispone en la actualidad de cuatro puntos de control de velocidad.

Galicia cuenta ahora con 60 puntos de control permanente de la velocidad, siete más que antes de la reordenación, pero en realidad solo hay 29 radares, que se van trasladando de una cabina a otra en función de las necesidades. La mayoría de esos puntos de control se encuentran instalados en autovías y autopistas, tanto en pórticos como en cabinas laterales o centrales.

Galicia dispone además de uno de los pocos radares de tramo que hay en España. Se encuentra situado en la autopista AP-9, en el túnel de O Sartego, en Narón, en un tramo limitado a 90 y capta a los vehículos que circulan en sentido Ferrol. El sistema dispone de cámaras infrarrojas de visión artificial al comienzo y al final que graban a todos los vehículos y leen su matrícula a la entrada y a la salida, en sincronización con unos relojes que fijan el tiempo invertido en el recorrido. Con esos datos, un ordenador calcula la velocidad media. Si hay infracción, la fotografía del coche se remite al Centro de Tratamiento de Denuncias de León.

Galicia tiene 29 radares que se van alternando en las 60 cabinas fijas existentes