Salir de Dinamarca

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

GALICIA

AGE tenía que poner pies en polvorosa de Dinamarca, le costase lo que le costase. No tenía otro remedio si pretendía ser coherente con su discurso y respetuosa con quienes le votaron hace un año y con los que aún creen que el Parlamento es el órgano de representación de los gallegos. Sabia decisión, también interna, ya que dilatar una situación de este calibre sería exponerse a que cada vez que salga por ejemplo Beiras a la palestra se hable del reino de Dinamarca, bonito país, pero a 2.700 kilómetros de nuestros acuciantes problemas. No era la cuestión si el investigador en Copenhague está más o menos dotado para la política. Cuántos políticos frustrados tiene que haber hoy, época de emigraciones bárbaras, en universidades, centros de estudio y cadenas de comida rápida de todo el mundo, comprometidos quizás con Galicia, pero inhabilitados, por la distancia y por su ocupación, para situarse en la primera línea de fuego de la defensa de este país, si es que eso es, ¿en verdad lo es?, el Parlamento.