El diputado ourensano de AGE, en Dinamarca durante la réplica a Baltar en el Parlamento
GALICIA
El presidente de la Diputación reclama a Feijoo parte de los tributos de la Xunta
08 nov 2013 . Actualizado a las 10:15 h.El grupo parlamentario de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) se vio obligado ayer a improvisar en la comparecencia del presidente de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar, para cubrir la ausencia del único diputado de esa provincia, David Fernández Calviño, que temporalmente compatibiliza el escaño con su trabajo como científico en Dinamarca. Ante la ausencia de Calviño, la parlamentaria viguesa Consuelo Martínez fue la encargada de dar la réplica a Baltar Blanco, al que no le pasó desapercibida una maniobra sobre la que también ironizó el grupo del PP.
Pero este ajuste de roles en AGE no mermó la capacidad crítica de los de Beiras. Al contrario. Consuelo Martínez, que desacreditó la gestión de Baltar en una institución que presentó como «o escaparate da corrupción en Galicia», citó incluso a varios alcaldes de la provincia de Ourense incursos en procesos judiciales. Defendió que «sempre que falamos da Deputación de Ourense falamos de corrupción evidente», y pidió a su presidente que dimita para «devolverlle a dignidade á provincia».
Al presentar las cuentas de la institución para el 2014, que crecen un 11,7 % y alcanzan los 73,7 millones, Baltar volvió a reclamar a Feijoo que cumpla el artículo 142 de la Constitución y ceda a las diputaciones parte de la recaudación de los tributos autonómicos. Además, no solo defendió la reforma local que refuerza los entes provinciales, sino que señaló que el Gobierno busca extender el modelo de gestión compartida de servicios que aplica el de Ourense.
La oposición se lanzó en tromba contra Baltar, que aludió al contrato con el exdiputado socialista Lage Tuñas como muestra de pluralidad. El portavoz del BNG, Francisco Jorquera, actualizó el discurso nacionalista por la supresión de unas diputaciones que tildó de instrumentos de clientelismo que son ineficientes en la gestión de recursos públicos. Más moderado, el socialista Raúl Fernández no atacó, obviamente, una institución provincial que en Lugo preside el líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro. Pero sí evaluó las grandes cifras de la de Ourense, para concluir que supera a las otras tres en porcentaje de gastos de personal, gastos corrientes y deuda viva, y está a la cola en inversiones. Miguel Santalices se recreó en la «ourensanía» e interpretó que la oposición ataca a Baltar «porque lle teñen medo político».
Calvo apuesta por las fusiones
De las críticas tampoco se libró el presidente de la Diputación de A Coruña, Diego Calvo, que repasó un presupuesto que asciende para el 2014 a 157,6 millones, medio punto más que el de este ejercicio. Calvo estimó excesivos los 93 concellos de la provincia y alentó el debate sobre las fusiones voluntarias. Antón Sánchez (AGE) replicó que la calle también pide liquidar las diputaciones, pero el PP hace oídos sordos.