Mi indignación fue enorme cuando me enteré de que la etarra Inés del Río era excarcelada, pero así lo falló el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y las resoluciones judiciales son dictadas para cumplirse. Le gusten o no a uno. Galicia debe ir preparándose para lo inevitable, pues aplicando el mismo rasero que a la citada terrorista, los expolicías que en 1994 cometieron el cuádruple crimen de Nigrán serán excarcelados con absoluta certeza. Obviamente la Justicia española no aplicará de oficio el precedente de la ya libre ciudadana Del Río, la cual saldó sus cuentas con la sociedad al ridículo precio de un año por asesinato cometido, pero más pronto o más tarde el antes aludido Tribunal Europeo resolverá el recurso planteado por las defensas de los dos exmiembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Y lo hará de la única manera posible. Decretando su excarcelación, pues el fondo del asunto es idéntico al de la antigua integrante del comando Madrid.
Ahora bien, como jurista, tengo que decir que en Estrasburgo se hicieron las cosas acorde a Derecho. Se deshizo una doctrina, la Parot, pensada para evitar que los terroristas de ETA fueran excarcelados tras cumplir penas ridículas en proporción a tanto daño causado. A mi entender fue una chapuza desde el punto de vista técnico-jurídico, que siempre supe que tenía los años contados. Para que eso ocurriera solo se necesitaba que alguien, con potestad jurisdiccional, la analizara con la cabeza, y no con el corazón.