Un miembro del grupo Di Elas cede una habitación en su casa a las personas sin hogar

El músico ofrece un espacio para vivir a un inquilino sin pedir «nada a cambio»


Santiago / La Voz

«Ofrezco habitación y cama para quien necesite dormir bajo techo. Solo personas realmente necesitadas. No pido absolutamente nada a cambio». El tuit con una gran repercusión salió del teclado de Piti Sanz casi sin pensarlo después de ver el documental La doctrina del shock y darse cuenta de que el miedo paraliza a la sociedad y permite hacer reformas que de otro modo serían rechazadas.

Así que las redes sociales han servido de altavoz para la «acción directa» de este músico de Compostela y ya hay inquilino para su ofrecimiento: una persona que tiene un allegado ingresado en el hospital pero no un lugar donde quedarse. Fue el primero de tres en recoger el guante lanzado por Sanz y se quedará el tiempo que necesite.

No es la primera vez que el miembro del grupo Di Elas presta un techo a personas en apuros. La primera fue hace cinco o seis años. Era de Tanganica y la gente, «que tiene muy mala leche» decía que se quedaba hasta altas horas en un pub y después dormía en los cajeros o ligaba con alguien para tener donde dormir. Se acercó y le ofreció una habitación. Ella tenía incluso más miedo que él, pero aceptó. Fue la primera y no sería la última.

Por la misma época, una noche, se encontró a un sintecho durmiendo en una parada de autobús cerca de su casa. «Estaba de paso». Le ofreció pasar la noche a cubierto. «Me miró raro», con los ojos de quien no puede más que desconfiar del género humano. Pero se quedó. Un tiempo después, una tercera persona, con la que había trabado amistad, pasó más de un mes con él, hasta que encontró un trabajo. Ha rehecho su vida y todavía mantienen el contacto. De todos los que ha acogido es la única persona con la que todavía mantiene relación.

«Después me di cuenta de que a lo mejor era una locura traer desconocidos a casa» y dejó de ofrecer su casa a los que no tienen nada durante algo más de dos años. Hasta ayer.

No hay miedo. No lo hubo tampoco en las tres ocasiones anteriores. «Es un sacrificio grande, porque me gusta pasar tiempo solo y mi independencia» y lo que hace supone estar pendiente de alguien y renunciar en cierto modo a su forma de vida. «Pero si tuviese miedo no lo habría hecho». De todos modos, compensa. Y Piti Sanz incluso le resta importancia. «Los psicólogos dicen que al final hacemos todo por egoísmo, y el agradecimiento de estas personas es... Me siento bien cuando los ayudo».

Hay en marcha otra acción directa. Aunque forma parte del grupo Di Elas, prepara un disco fanzine que será lanzado por una pequeña discográfica, Xonix Records, sin esperar lucro alguno. «Me gusta más la acción directa», sostiene Piti Sanz.

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