A Coruña no se libra del oleoducto

El traslado de Repsol al puerto exterior no acabará con la conducción hasta San Diego


a coruña / la voz

El convenio firmado el lunes entre Repsol y la Autoridad Portuaria de A Coruña para el traslado de las instalaciones de la petrolera desde los muelles de San Diego, en la ciudad, a los del puerto exterior, en punta Langosteira, no incluye el cierre del oleoducto -o más exactamente, poliducto, ya que transporta en paralelo diferentes productos-, que seguirá funcionando más allá de abril del 2018, fecha máxima fijada para la mudanza.

El pacto alcanzado supondrá a la empresa percibir una indemnización de casi 25 millones de euros que el Puerto abonará a lo largo de 15 años. La cifra servirá para que la multinacional deje libre antes del fin de la concesión -en el año 2027- una superficie cercana a los 26.000 metros cuadrados en San Diego.

Ese espacio supone algo más de la cuarta parte del suelo que actualmente ocupa la firma en la ciudad, y que alcanza los 98.000 metros cuadrados.

Más canalizaciones

Repsol también se comprometió a construir un nuevo oleoducto que enlace el puerto exterior con la refinería, situada en el límite municipal entre A Coruña y Arteixo.

De ese modo, durante un tiempo es posible que convivan las dos canalizaciones. La voluntad de la Autoridad Portuaria es conseguir que la petrolera deje libre en algún momento la totalidad del espacio que ocupa en San Diego para desarrollar urbanísticamente la ciudad en ese punto.

Hay pasos previos dados con ese fin. Así, el nuevo oleoducto -o poliducto- desde el puerto exterior hasta la refinería dispondrá de todas las canalizaciones necesarias para que la empresa pueda, cuando considere, dejar de usar el antiguo de casi 6,5 kilómetros y que atraviesa por el subsuelo barrios muy poblados de la ciudad.

Además, por el momento la empresa ocupará 30.000 metros cuadrados en punta Langosteira, con una reserva de suelo de otros 285.000 metros cuadrados a mayores para una posible ampliación. En total, pasará de más de 300.000 metros, es decir, más del triple del espacio que emplea actualmente.

Para hacer efectivo el traslado parcial, Repsol desembolsará casi 125 millones de euros para construir la nueva terminal en Langosteira.

El convenio entre la petrolera y el Puerto no se ha hecho público, por lo que se desconocen los detalles y si refleja algún compromiso de futuro. Si no es así -y nadie ha explicado que lo sea- podría ser necesaria una nueva negociación y más indemnizaciones para sacar a la empresa de San Diego.

La otra opción pasa por esperar hasta el fin de la concesión, pero eso significa que hasta el año 2027 la petrolera podrá seguir operando en la ciudad si nadie lo remedia. Y hasta entonces seguirá en su sitio el oleoducto.

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