Verdades sobre el caso Asunta

José Manuel Pan
José Manuel Pan REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

El juez mantiene el secreto de las investigaciones casi dos semanas después del crimen

10 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Asunta Basterra Porto fue asesinada en algún momento de la tarde del sábado 21 de septiembre. Horas antes había comido con sus padres, Alfonso y Rosario, en el piso del primero, en la calle República Argentina de Santiago. Ellos mismos denunciaron, sobre las diez y media de la noche, la desaparición de la pequeña, de origen chino, a la que habían adoptado en el año 2001. Su madre dijo a la policía que no sabía nada de Asunta, que tenía 12 años, desde que la dejó a media tarde. Hoy, los padres permanecen en prisión como supuestos autores de la muerte de la niña, bajo la imputación de homicidio, que puede convertirse en asesinato si se demuestra que el crimen fue planeado. Ellos son los únicos implicados en este caso, que conmocionó a la sociedad compostelana y a toda Galicia, y que casi dos semanas después se mantiene en absoluto hermetismo debido al secreto del sumario. Pero hay cosas claras.

Fue asfixiada

El autor o autores del crimen asfixiaron a la niña presionando con una almohada o algo parecido sobre su nariz y su boca. Técnicamente murió por sofocación. Así lo indicó el avance de la autopsia entregado al juez instructor del caso, José Antonio Vázquez Taín, pocas horas después del crimen para poder seguir adelante con la investigación. Los análisis realizados a los restos de la menor indicaron además que ingirió una importante dosis de ansiolíticos que la amodorraron de tal forma que en ningún caso sería capaz de oponer una mínima resistencia para salvar su vida.

Su cadáver apareció en la madrugada del domingo 22 de septiembre, horas después de que fuese denunciada su desaparición en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía. Su cuerpo lo encontraron dos hombres que avisaron a la Guardia Civil y que ofrecieron dos relatos distintos, uno a los agentes en el lugar del hallazgo y otro al juez días después.

Los padres, detenidos

El equipo de delitos contra las personas (antiguo grupo de homicidios) de la Policía Judicial de la Guardia Civil de A Coruña se hizo cargo de la investigación. Examinaron la pista forestal donde apareció el cadáver y las viviendas de los padres de Asunta, dos pisos en la ciudad de Santiago y una amplia casa en Teo, a unos kilómetros de donde apareció el cuerpo de la pequeña. Las sospechas de los investigadores se dirigieron desde un primer momento hacia los padres, de tal forma que la madre, Rosario Porto, una abogada muy conocida en Compostela y que había sido cónsul honorario de Francia, fue detenida instantes después de la incineración de su hija. Ese arresto fue practicado con total discreción. La mayoría de los presentes en el tanatorio compostelano no se dieron ni cuenta de la intervención de la Guardia Civil. La mujer fue trasladada en un coche camuflado a los calabozos de Lonzas, en A Coruña. Allí pasaría dos noches.

Registros en las casas

El juez, a la vista de las primeras investigaciones, ordena la realización de un registro en la casa grande de Teo. Los investigadores sospechan que en esa vivienda murió la niña. A primera hora, Rosario Porto es trasladada desde el calabozo. Y su exmarido, Alfonso Basterra, es citado para el registro en calidad de imputado, oficialmente para garantizar sus derechos. Tras la inspección de la mañana abandonó la casa. Estaba libre, aunque imputado. En esas horas acudió a su piso de República Argentina hasta que tuvo que regresar a la casa. Del registro de la tarde ya saldría detenido.

Se niegan a declarar

Al día siguiente, el juez ordenó nuevos registros en las viviendas. Se acerca el fin de la semana clave para la pareja. El jueves por la noche la Guardia Civil se dispone a interrogarlos, pero ellos se acogen a su derecho a no declarar. A la mañana siguiente, viernes 27 de septiembre, pasan a disposición judicial. Ante Taín sí que declaran, pero niegan los hechos que se les atribuyen. El juez los envía a la cárcel bajo la imputación de homicidio, que será asesinato si se confirma que el crimen fue planeado.

A prisión

El auto del juez Taín que argumenta la prisión sitúa a la madre, Rosario Porto, junto a Asunta en la hora de la comida, cuando se sospecha que la niña pudo ingerir las pastillas. También sitúa al padre, Alfonso Basterra, en ese instante en el que, a la vista de las investigaciones, empieza el último día en la vida de Asunta. En el momento de la muerte, la investigación de la Guardia Civil solo sitúa a la madre.

Una investigación ágil

Lo que se ha relatado es lo único que hasta el momento puede sustentarse de acuerdo con las indagaciones de la Guardia Civil que dirige el juez instructor, José Antonio Vázquez Taín. La investigación fue ágil en las primeras horas. En solo cuatro días, los supuestos autores del crimen fueron puestos a disposición del juez.