El fallo judicial contra Conde Roa fue el tema de ayer en el Concello capitalino. No en vano, se trata del regidor que inauguró este mandato tras conquistar una alcaldía esquiva para los populares durante tres decenios y a la que tuvo que renunciar precisamente por el fraude fiscal por el que acaba de ser condenado. Pese a ello, el PP, que Conde lideró durante el año escaso en que ocupó el primer despacho municipal, se aplicó ayer de nuevo en poner distancia con la causa judicial del exregidor.
Se trata de una cuestión «que forma parte del ámbito privado de una persona que ya no está en la vida pública», decía su sucesor en el cargo, Ángel Currás, tras manifestar su respeto por un fallo que todavía no es firme, como se encargó de precisar su portavoz, María Pardo, quien en la misma línea que el regidor abundó en que esta sentencia «no afecta al Concello». «Estamos hablando de actividades privadas por la construcción de un edificio antes de dedicarse otra vez al ámbito público, como candidato del PP, y, bueno, influidas por la situación de crisis que tantos constructores y personas están sufriendo», señaló Pardo en tono comprensivo con el que fuera su líder y quien, en cualquier caso, «saldó» cualquier responsabilidad política con su dimisión, dijo.
«Corresponsabilidade» del PP
Sin embargo, la oposición reclama responsabilidades políticas también a la formación que avaló la candidatura de Conde. Francisco Reyes (PSOE) echa en falta una disculpa del PP ante los ciudadanos, además de recordar que si bien Conde no era alcalde cuando no declaró el IVA, sí era concejal y diputado.
Al BNG, las disculpas no le parecen suficientes para quien «cometeu fraude coa cidadanía» al presentar a Conde Roa como candidato «a pesar dos seus antecedentes e por mantelo durante ese tempo». Y exige más dimisiones. Su portavoz, Rubén Cela, denuncia también «corresponsabilidade» del PP con la permanencia en sus cargos del regidor y los tres ediles imputados en otras causas mientras la ciudad se resiente de una gestión «paralizada». «O PP de Santiago está a converter a súa agonía política, gañada a pulso, na agonía da cidade», dice al tiempo que apunta que con el código ético del PP Conde podría haber sido alcalde hasta el día de ayer.