Vidas enfrentadas Enseñanza pública o concertada
08 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Ana Sanclaudio lleva a sus hijas a un centro público. Andrés Barreiro, a uno concertado. No lo hicieron por dinero, por cercanía o tras lanzar una moneda al aire, sino por convicción. Una, porque está convencida de que la enseñanza gratuita «reúne los valores» que quiere para sus niñas. El otro, por tradición familiar. Ana representa a la mayoría, a ese 73 % de padres que optan por la escuela pública. Y si por ella fuera, convertiría en público todo lo que es concertado. Él no. Cree que debe haber de todo, que ha de primar la libertad de poder escoger el sistema educativo de los hijos. Y aunque Andrés no opine así, piensa que cada cual es muy libre de creer, porque se lo ha escuchado a muchos padres, que en la enseñanza concertada existe una mayor autoridad, mejor ambiente, facilidad para aprobar en algunos centros o por la formación religiosa. «Seguramente son percepciones equivocadas, pero se deben respetar las opiniones en algo tan crucial como es la educación de los hijos», añade Andrés Barreiro.
Los problemas campan por doquier, derivados, fundamentalmente, de los recortes. A Ana Sanclaudio le preocupa el descenso del número de profesores, que no se cubran las jubilaciones, que se reduzcan los esfuerzos en la educación especial, el precio de los comedores o el de los libros. Como a Andrés, que no se explica no ya el alto precio que se ha de pagar todos los años por los libros de texto, sino también que los libros de texto no tengan una durabilidad de «al menos seis años».
En cuanto a las trampas que muchos padres hacen para matricular a sus hijos en uno u otro centro, ambos coinciden en que «antes había muchas más». No hace ni diez años, la mayoría de las declaraciones de la renta estaban trucadas, al igual que los empadronamientos. «Hoy, aunque sigue habiendo picaresca, todo está mucho más controlado», cree Ana Sanclaudio, que, además, se niega a pensar que existan unos centros públicos de primera y otros de tercera. «Casi todo el mundo quiere que sus hijos, en A Coruña, vayan al Eusebio da Guarda. No creo que sea mejor que cualquier otro. Son creencias sin fundamento». Y si de algo está convencida es de los beneficios que tiene escoger un centro próximo a casa, que «el entorno de los niños sea prácticamente el mismo en el aula que en la calle»; opinión que comparte al cien por cien Andrés Barreiro.
Después de glosar uno y otro las particularidades de ambos sistemas, entran de lleno en los errores garrafales perpetrados por la sucesión de Gobiernos en la cuestión educativa. Cambios continuos en el sistema que «no hicieron más que ahondar en los problemas». Andrés Barreiro no cree que el problema esté en la inversión educativa, «pues estamos a la cabeza de los países que más dinero destinan por alumno aunque luego figuremos en la cola del informe PISA». La solución está más cerca de ofrecer otro diseño o enseñar a estudiar». Ahí coinciden. Como en esto: «Se pague o no, educar es invertir».