Las cloacas


Este mundo presuntamente luminoso tiene cloacas oscuras que hielan el espíritu y que ponen en cuestión las supuestas virtudes que se le atribuyen a la condición humana. La depravación sobrevive al paso del tiempo y al barniz de las culturas, agazapada como cualquier parásito que se precie. Debajo de la alfombra de la civilización moran la pedofilia y la pederastia, viven mentes enfermas que se alimentan de los añicos de la inocencia, ácaros que devienen en monstruos para devorar niños. Si repugnante es la pulsión patológica que lleva a algunos a entregarse a la aberración, peor es el ánimo recaudador del que se zambulle en esa ciénaga solo para lucrarse, para vender material al otro, para comerciar con almas, para quedarse con las fichas de esa repugnante ruleta rusa.

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Las cloacas