Galicia está salpicada de robos sorprendentes que originan importantes daños
06 may 2013 . Actualizado a las 10:30 h.Los robos de cable de cobre suponen una gran pérdida económica, pero además su desaparición causa un daño a veces irreparable en el funcionamiento de servicios básicos. Pero no es cobre todo lo que seduce a los profesionales del delito. Tapas de alcantarilla, rejillas de desagües, farolas o pantallas de información municipal son ejemplos de bienes públicos robados, como lo demuestra un simple repaso al historial de robos en Galicia.
Tapas de alcantarilla
Robos masivos. Si hay modas en los robos, el de las tapas de alcantarilla es lo último. Cambados, donde un hombre las cargaba en una furgoneta, y Silleda han visto desaparecer decenas de tapas y rejillas metálicas. Algunas fuentes calculan que cada tapa de alcantarilla puede venderse por entre 6 y 8 euros en el mercado negro. «Para que el negocio sea rentable hay que robar muchas», añaden las mismas fuentes. Su precio de reposición varía entre 60 y 120 euros por pieza.
Bolardos
En calles peatonales. Los bolardos proliferan en pueblos y ciudades como limitadores de zonas peatonales. Hay decenas de diseños de bolardos, de ahí que su precio legal oscile entre los 30 y 300 euros. No son pocos tampoco los robos en iglesias, donde las campanas son principales objetivos.
Aparejos de pesca
De norte a sur. Toda Galicia sufre este tipo de robos. Los ladrones se llevan lápidas de cementerios, cámaras de vigilancia, farolas, griferías de vestuarios, aparejos de pesca y básculas de pesado. Aunque con otros fines, uno de los robos más sonados se produjo en Cerceda, donde una banda arrancó un cajero automático con una excavadora.
Crónica elaborada con informaciones de S. Acosta, R. Ramos, M. Rodríguez, L. Penide y X. Melchor.