«Aquí tenemos un trabajo»

Monica Torres
mónica Torres A GUARDA / LA VOZ

GALICIA

Medio centenar de gallegos han emigrado a la ciudad germana de Vechta

02 may 2013 . Actualizado a las 14:32 h.

Fue un día agridulce el de ayer para la comunidad de gallegos que hace un año comenzaron a asentarse en la ciudad alemana de Vechta, en la Baja Sajonia. Emigrar fue su única alternativa para conseguir un empleo. Celebrar el Día del Trabajador a tanta distancia de casa y de la familia no acompaña el descanso. Quizás si la motivación fuera una decisión propia y voluntaria, parecida a lo que la ministra Fátima Báñez insiste en llamar «movilidad exterior», igual la situación cambiaría, explican algunos de los jóvenes que tuvieron que hacer sus maletas para buscar fuera lo que no encontraron en su país.

La fuga de jóvenes que Báñez y Esperanza Aguirre entienden como «motivo de optimismo», los gallegos en el extranjero la identifican como «exilio juvenil forzoso».

«Echamos de menos a la familia y a los amigos, pero tenemos un trabajo», afirma el guardés Manuel Pérez Rodríguez. Este joven de 26 años fue el primero de la remesa que, desde mayo del año pasado, encontró trabajo en Vechta a través de la iniciativa de un empresario alemán y del guardés Germán Moa.

«No es que nos hayamos ido, es que nos echaron», explica este joven que ha conseguido en Alemania un contrato indefinido en el sector de la metalurgia. Desde entonces, medio centenar de personas, casi todas gallegas, han seguido sus pasos. Ahora mismo coinciden en la localidad nueve jóvenes que, como él, estudiaron en el instituto vigués Valentín Paz Andrade. «Es casualidad, pero ahora todos trabajan como caldereros, que es el módulo que hicimos, en distintas empresas de la ciudad», explica.

Cuenta que «el trabajo es similar». Lo que más les sorprende son las condiciones laborales. «La organización es impecable, solo valoran tu trabajo y te tratan como a un profesional», asegura. ¿Y los salarios? «Hay un sueldo, y eso es lo importante. Para un soltero ronda los 1.300 euros». «No voy a volver hasta que haya alguna posibilidad real de trabajo fijo en Galicia», avanza el más veterano del grupo. Desde O Rosal, partió en enero Andrés Sánchez Fernández. «Vine para probar seis meses, pero, al no haber trabajo en Galicia, el tiempo dirá», manifiesta. «Estar lejos de casa es duro, pero la solución que nos queda a los jóvenes para poder trabajar es emigrar», afirma. Hay tres trabajadores a los que la experiencia no les convenció y decidieron regresar.

Germán Moa confía en poder ofertar y cubrir «al menos cien nuevos puestos este año». Para una próxima incorporación necesitan médicos que sepan hablar alemán y enfermeras con inglés fluido. Hay cupo para mecánicos navales, fontaneros, electricistas, técnicos de mecanizados de control numérico y pintores para el naval.