Un edificio marcado por la tragedia, con cinco muertes extrañas en pocos años

La Voz

GALICIA

11 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Un hombre atropellado por un coche en la carretera que va al puente de A Illa, muy cerca del número 38 del lugar de A Pantrigueira; otro que pereció en accidente de tráfico; una mujer que se suicidó y otro que apareció muerto en su casa. Ese es el historial del edificio maldito en el que vivía Miguel Paz. Él fue el quinto.

La vivienda a la que se trasladó hace unos meses el isleño es una casa de campo dividida en varios apartamentos que se alquilan a personas muy humildes. Hasta allí se trasladó la Guardia Civil poco después de conocerse el crimen para interrogar a los vecinos y a la pareja del fallecido. Otras personas de nacionalidad rumana, supuestamente familiares de la chica, pululaban por las inmediaciones y lamentaban la muerte de Miguel.

Líneas de investigación

Nadie se explicaba lo sucedido. La línea de investigación principal se inclina por el ajuste de cuentas. Podría ser que la víctima debiese dinero a alguna persona de su círculo de amistades y que los acreedores acudiesen a la casa con la intención de cobrar el dinero. Si el hacha estaba cerca, los acontecimientos pudieron precipitarse. Pero tampoco se descartan otros móviles vinculados con la nueva vida del isleño.

Lo que cuente su pareja sobre sus últimas horas juntos será fundamental para poder aclarar el crimen, y también esa incógnita todavía no despejada sobre el hecho de que el cadáver apareciese semidesnudo. Algunas fuentes lo negaron; de ser así, si realmente se puso la ropa antes de salir a la calle, que lo hayan desnudado no casa con un ajuste de cuentas.