La policía no tiene previstas más detenciones en el marco de la operación Caballo de Troya. Los quince arrestados pasaron esta semana a disposición judicial imputados por delitos fiscales, falsedad documental e insolvencia punible y todos, salvo los hijos de Martínez Núñez, quedaron en libertad con cargos. José Luis y María Isabel Martínez Parra tendrán que pagar una fianza de un millón de euros cada uno si quieren seguir en libertad.
El único que aún no ha declarado es Ángel de Cabo, que está interno en la prisión de Soto del Real. El magistrado le tomará declaración en cuanto lo autorice Instituciones Penitenciarias. La que sí lo ha hecho ya es la mujer del Liquidador, María Consuelo Garrido Ortiz, otro nexo de unión entre la operación Caballo de Troya y la Crucero. Ella se presentó como una simple ama de casa, pero en el registro que el lunes se hizo en su casa la policía halló 100.000 euros en cheques al portador y 30.000 en metálico.