Rábade no quiere partirse en dos

Lucía Rey
lucía rey RÁBADE / LA VOZ

GALICIA

OSCAR CELA

Los vecinos luchan contra la instalación de una valla que dividiría la villa

03 dic 2012 . Actualizado a las 10:41 h.

Una veintena de ancianos, niños en bicicleta, familias con cochecitos de bebé y adultos con movilidad reducida se dieron cita ayer a mediodía junto a la estación de ferrocarril del municipio lucense de Rábade para demostrar que la valla con la que el Ministerio de Fomento pretende cerrar el acceso a las vías partirá la población en dos de manera dramática. Fue la octava jornada consecutiva de una protesta que en días pasados llevó a los vecinos a parar el convoy nocturno que circula entre A Coruña y Monforte. También a montarse en él para apearse en Lugo pagando el billete con monedas de un céntimo de euro. «No nos quisieron cobrar», señaló una de las concentradas.

Todas las iniciativas tienen una misma meta: lograr que el ADIF dé marcha atrás en un proyecto que asegura estar llevando a cabo para incrementar la seguridad y poner freno a lo que considera «acciones temerarias» de los vecinos, que a diario cruzan los raíles. «¡Que no cuente cuentos! Lo que quiere el ADIF es privatizar la estación con todas las medidas de seguridad instaladas, porque aquí [en el entorno de la estación rabadense] nunca hubo incidencias. Sin embargo, más adelante hay un paso a nivel en el que se mataron tres personas, pero a ese no le van a hacer nada», criticó otra de las participantes.

Vida a los dos lados de la vía

Los vecinos destacan que tienen que atravesar los raíles porque la vida de Rábade se distribuye desde hace décadas en torno al camino de hierro. No en vano, a un lado de las vías están la farmacia, el ayuntamiento, el centro de salud, la iglesia, el supermercado y un banco. Al otro se sitúan el colegio, el pabellón deportivo, la carnicería, la pescadería, el parque infantil y el tanatorio.

¿Existe algún paso alternativo para cruzar de un lado a otro de la villa? La única opción es una pasarela elevada construida hace cerca de sesenta años, pero los vecinos probaron ayer que un alto porcentaje de los rabadenses no pueden utilizarla ya que en la localidad viven muchos mayores y niños. De esta manera, para acceder a ella es imprescindible subir una veintena de escalones. Una tarea que se vuelve tortuosa, y en algunos casos imposible, para quienes se desplazan en sillas de ruedas, bicicletas y carritos de bebé, o con el apoyo de muletas y bastones.

Los afectados reclaman que se instalen semáforos y barreras levadizas, no fijas. Avanzaron que esta noche organizarán una nueva protesta en la estación.