20 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
La detención de Rafael Prado como presunto autor de un delito de abusos sexuales a menores no solo dejó boquiabiertos a sus familiares de Melide. También a los amigos con los que formó pandilla cuando de adolescente veraneaba en la localidad. «Quedeime a cuadros», afirma una vecina que compartió jornadas de ocio con Rafael y sus dos hermanos en la casa de veraneo de la familia. Por su experiencia, dice que solo puede hablar «marabillas» de él. Lo recuerda como «un ceo de rapaz, formidable, bo, sinxelo e moi amigo dos seus amigos». Aunque con el paso de los años fueron perdiendo relación, Rafael siempre se mostró cercano. «Veu hai dous anos e paramos a falar un rato», cuenta la mujer.