Ferrol huele a Semana Santa. O lo que es lo mismo: terrazas llenas, animación diurna y nocturna y calles abarrotadas de gente para ver los continuos desfiles procesionales entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección. Oferta más que suficiente para duplicar ampliamente su población y atraer a la ciudad naval a más de 100.000 personas cada año, según las estimaciones. Y para que suponga uno de los mayores balones de oxígeno de la economía turística de la ciudad, superando incluso en los días festivos a la primera quincena de agosto.
La Coordinadora de Cofradías enarbola los 34 millones de euros en beneficios que, aseguran, dejan en la ciudad los turistas esta semana, según un informe de la Cámara de Comercio. Se ajuste o no a esa cifra el balance real, lo cierto es que el empujón es innegable. Todo en Ferrol gira estos días en torno a su Semana Santa. Una fiesta que aspira a ser considera oficialmente como de interés turístico internacional -ya lo es a nivel nacional- aunque en la práctica ya lo es. Lo demuestra el hecho de que el pasado año uno de cada diez visitantes era extranjero. Aunque la inmensa mayoría, casi dos tercios de los visitantes que se acercan en estas fechas, proceden de comunidades autónomas ajenas a la gallega, sobre todo de Madrid.
Jueves Santo. Cuatro y media de la tarde. Oficina de turismo del puerto ferrolano. No dejan de entrar visitantes en busca de planos y orientación para aprovechar al máximo los exiguos días festivos. Como Cristina y Joaquín, una pareja llegada desde Santander, atraída por la proverbial gastronomía de la zona y también por su cultura militar. «No conocíamos nada de Ferrol, solo que mi padre hizo la mili aquí», asegura él. «Galicia nos encanta: por su arquitectura, por su naturaleza y por su paisaje».
Éxito de la ruta industrial
Ferrol es la primera parada en Galicia de una ruta que los llevará esta semana a A Coruña y las Rías Baixas a los bilbaínos César Arroyo y Goizalde Galíndez. «Nos gustó mucho el Arsenal Militar», dicen. Estrenaron una visita incluida dentro la ruta de la construcción naval, la principal novedad turística de este año. Permite ver el interior del recinto y sus museos -el naval y Exponav- y ayer agotó el cupo de visitas. También se llenó otro de los itinerarios de esta ruta, el que permite conocer los astilleros de Navantia. Y el sol de la tarde animaba el embarque para conocer la ría.
Enfrente, atracado, un crucero. El Saga Sapphire, con un millar de personas a bordo. El segundo de la docena que se esperan este año en un puerto que es el tercero de Galicia en este turismo, por detrás de Vigo y A Coruña. La oferta de actividades se completa con el decimoquinto salón del caballo Equiocio, un evento que en anteriores citas alcanzó las 45.000 visitas.
Y con estos mimbres, el sector hotelero mira al cielo aguardando que los chubascos vaticinados para hoy y mañana no agüen las previsiones. Los principales hoteles de la ciudad tenían para los días festivos un porcentaje de ocupación en torno al 80 %. «Entre un 10 y un 15% peor que el pasado año, pese a tarifas 20 euros más baratas», informaron en el Carrís Almirante. En el Hesperia Ferrol su directora, Mónica Fraga, es más optimista: «Estamos entre el 85 y el 90 %, igual que el año pasado». Por si acaso, Ferrol abre el paraguas del turismo frente al chaparrón de la crisis.
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Los hoteles están al 80 % en unos días que podrían dejar 34 millones de euros en la ciudad